América Latina: Imperialismo y ONGs

por James Petras 
fuente La Haine 

bono_clintonLa función que cumplen las ONGs “solidarias” en América Latina dentro del papel que les ha asignado el neoliberalismo para desestructurar a los pueblos explotados

Publicado originalmente en La Haine en Noviembre de 2000

* Ya a principios de los 80, los sectores más lúcidos de las clases dominantes neoliberales se dieron cuenta de que sus políticas estaban polarizando a la sociedad y provocando descontento social a gran escala. Los gobernantes comenzaron a financiar y promover una estrategia paralela “desde abajo”: la promoción de organizaciones “de base” de ideología “anti-estatista” para intervenir entre las clases potencialmente conflictivas, con el fin de crear un colchón social. Estas organizaciones, dependientes financieramente de recursos neoliberales estaban directamente involucradas en competir con movimientos sociales por la lealtad de líderes locales y de comunidades activistas. Para la década de los 90, estas organizaciones descritas como no gubernamentales, sumaban miles y recibían cerca de 4.000 millones de dólares a escala mundial.

* La confusión respecto del carácter político de las ONG’s proviene de su historia previa en la década de los 70 durante las dictaduras. En este período, las ONG’s funcionaban proveyendo apoyo humanitario a las víctimas de las dictaduras militares y denunciando las múltiples violaciones a los derechos humanos. También fomentaban las “ollas populares” que les permitía a las familias víctimas sobrevivir a la primera ola de terapia de choque aplicada por las dictaduras. Este período creó una imagen favorable, incluso entre la izquierda, acerca de las ONG’s y éstas eran consideradas parte del “campo progresista”.

Sin embargo, incluso ya entonces, los límites de la mismas eran evidentes. Mientras atacaban las violaciones de los derechos humanos perpetradas por las dictaduras locales, rara vez denunciaban a los patrocinadores estadounidenses y europeos que les asesoraban. Tampoco hicieron un esfuerzo serio para vincular las políticas económicas y las violaciones de los derechos humanos con el nuevo giro en el sistema. Obviamente, las fuentes externas de financiamiento limitaron las esferas para la crítica y la acción en defensa de los pueblos.

En la medida en que crecía la oposición al modelo económico salvaje en la década de los 80, los gobiernos estadounidense y europeos y el Banco Mundial incrementaron el financiamiento de las ONG’s. Existe una relación directa entre el crecimiento de movimientos sociales que desafían al modelo neoliberal y los esfuerzos para subvertirlos mediante la creación de formas alternativas de acción social a través de las ONG’s.

* El punto básico de convergencia entre la ONG’s y el Banco Mundial era su compartida oposición al “estatismo”. En la superficie, las ONG’s criticaban al Estado desde una perspectiva de izquierda que defendía a la sociedad civil, mientras que la derecha hacía lo mismo en nombre del mercado. En realidad, los regímenes neoliberales, el Banco Mundial y las fundaciones occidentales cooptaron y alentaron a las ONG’s para socavar el Estado nacional de bienestar al suministrar servicios sociales para compensar a las víctimas del efecto de las corporaciones multinacionales.

En otras palabras, al tiempo que, desde arriba los regímenes neoliberales desvastaban a los pueblos inundando los respectivos países con importaciones baratas, extrayendo el pago de la deuda externa, aboliendo la legislación laboral protectora del trabajo y creando una masa creciente de obreros a bajo sueldo y desempleada, las ONG’s fueron financiadas para proveer proyectos de “auto ayuda”, de “educación popular” y de “capcitación laboral” para absorber temporalmente a grupos de necesitados para captar a los líderes locales y para socavar la lucha antisistema.

* Desgraciadamente, muchos en la izquierda enfocaron solamente el neoliberalismo desde arriba y desde afuera (FMI, BM) y no el neoliberalismo desde abajo (ONG’s, microempresas). Una razón mayor de este descuido fue la conversión de munchos ex-marxistas a la fórmula y la práctica de las ONG’s. El antiestatismo fue el boleto ideológico de tránsito de una política de clase a una política de “desarrollo comunitario”, del marxismo a las ONG’s.

* Normalmente, los ideólogos de las ONG’s contraponen el poder “estatal” al poder “local”. El poder estatal se encuentra según argumentan, distante de sus ciudadanos, es autónomo y arbitrario, y tiende a desarrollar intereses distintos u opuesto a los de la ciudadanía, mientras que el poder local es necesariamente más cercano y responde más a la gente. Esto deja fuera la relación esencial entre los poderes locales y el poder estatal ejercido por una clase dominante, explotadora, socavará iniciativas locales progresistas, mientras que ese mismo poder en manos de fuerzas progresistas puede reforzar tales iniciativas.

La contraposición de los poderes estatal y local ha sido utilizada para justificar el papel de la ONG’s como intermediario entre organizaciones locales, donantes neoliberales extranjeros (BM, Europa o Estados Unidos) y los gobiernos de libre mercado locales. Pero el efecto es establecer regímenes neoliberales mediante el corte del vínculo entre organizaciones y luchas sociales por un lado y los movimientos políticos internacionales/nacionales por el otro.

* El enfásis en la “actividad local” le sirve a los régimenes neoliberales, pues les permite a sus patrocinadores internos y externos dominar la política socio- económica macro y canalizar la mayoría de los recursos del Estado como subsidios a capitalistas exportadores e instituciones financieras.

Así, mientras los neoliberales estaban transfiriendo propiedades estatales lucrativas a los ricos privados, las ONG’s no formaban parte de la resistencia sindical. Por el contrario, estaban activas en proyectos privados locales, promocionando el discurso de la empresa privada (auto ayuda) en las comunidades locales al enfocarse en las microempresas. Mientras los ricos acumulaban bastos imperios financieros a partir de las privatizaciones, los profesionales de clase media de la ONG’s recibieron pequeñas sumas para financiar oficinas, transporte y actividades económicas a pequeña escala.

* El punto político importante es que las ONG’s despolitizaron sectores de la población, sovocaron su compromiso con las y los empleados públicos y cooptaron líderes potenciales en pequeños proyectos. Las ONG’s apoyan rara vez -si acaso lo hacen- las huelgas y protestas contra los bajos salarios y recortes presupuestales. En la práctica, lo de “no gubernamentales” se traduce en actividades contra el gasto público, liberando así el grueso de los fondos para que los neoliberales subsidien a capitalistas exportadores, mientras pequeñas cantidades gotean desde el gobierno a las ONG’s.

* Las ONG’s no pueden proporcionar programas universales y completos de largo plazo como lo puede hacer el Estado de bienestar. En su lugar proporcionan servicios muy limitados a un grupo estrecho de comunidades. Y lo más importante, no rinden cuentas de sus programas a la gente local, sino a donadores ultramarinos. En ese sentido, las ONG’s socavan la democracia al quitar de las manos de la gente local y de sus funcionarios elegidos los programas sociales, para crear dependencia de funcionarios ultramarinos, no elegidos y de funcionarios locales ungidos por ellos.

En contra de la noción de responsabilidad pública (el gobierno tiene que velar por sus ciudadanos y proveerles vida, libertad y la consecución de la felicidad, la responsabilidad política del Estado es esencial para el bienestar de sus ciudadanos), las ONG’s fomentan la idea neoliberal de la responsabilidad privada en los problemas sociales y la importancia de los recursos privados para resolver estos problemas. En efecto, imponen una doble carga a la población pobre, que continúa pagando impuesto para financiar al Estado neoliberal para servir a los ricos, pero quedándole solamente la autoexplotación privada para atender sus propias necesidades.

* Las ONG’s se centran en proyectos, no en movimientos; “movilizan” a la gente para producir en los márgenes, pero no para luchar por controlar los medios básicos de producción y riqueza; se centran en la ayuda técnica financiera de proyectos, no en las condiciones estructurales que conforman la vida cotidiana de la gente.

Las ONG’s y su equipo profesional posmarxista compiten directamente con los movimientos socio-políticos para ganar influencia entre las mujeres, la población pobre y la racialmente excluida. La ideología y práctica de las ONG’s desvía la atención de los orígenes y de las soluciones de la pobreza (mirando hacia abajo y hacia afuera).

La ayuda de ONG’s afecta a sectores pequeños de la población al generar entre comunidades competencia por recursos escasos, que generan distinciones insidiosas y rivalidades inter e intra comunitarias, socavando así la solidaridad de clase. Lo mismo ocurre entre profesionales: cada quien crea su ONG para solicitar fondos del exterior y compiten al presentar propuestas más convenientes para los donadores ultramarinos, al tiempo que afirman hablar en nombre de sus seguidores.

El efecto final es una proliferación de ONG’s que fragmenta a las comunidades pobres en agrupaciones sectoriales y subsectoriales, incapaces de ver el cuadro social más amplio que les aflige y menos capaces aún de unirse en la lucha contra el sistema.

La estructura y naturaleza de las ONG’s, con sus posturas “apolíticas” y su enfoque en la auto ayuda, despolitizan y desmovilizan a la población pobre. Las ONG’s refuerzan los procesos electorales alentadas por los partidos neoliberales y los medios masivos de comunicación. Se evita la educación política acerca de la naturaleza del imperialismo, de los fundamentos de clase del neoliberalismo, de la lucha de clases entre explotadores y explotados. En su lugar discuten sobre “los excluidos”, “los sin poder”, “la extrema pobreza”, “la discriminación racial” o de “género”, sin ir más allá de los síntomas superficiales del sistema social que produce estas condiciones.

Al incorporar a la población pobre a la economía neoliberal meramente a través de “acción voluntaria privada”, las ONG’s crean un mundo político donde la apariencia de solidaridad y de acción social encubre una conformidad conservadora con la estructura de poder nacional e internacional.

* El crecimiento de las ONG’s coincide con el incremento de su financiación bajo el neoliberalismo y la profundización de la pobreza en todas partes.

El intento de formular alternativas ha sido obstaculizado de otra manera también. Muchos de los y las ex-líderes de las guerrillas, de los movimientos sociales, sindicales, y de las organizaciones populares han sido cooptados por las ONG’s. Algunos, sin duda, se han sentido atraídos por la esperanza de que esto pudiera darles accesos a las palancas del poder.

De cualquier manera, la oferta es tentadora: paga más alta (divisas), prestigio y reconocimiento de donantes del exterior, conferencias y redes en ultramar, personal de oficina y una seguridad relativa frente a la represión. En contraste, los movimientos socio-políticos ofrecen pocos beneficios materiales, pero mayor respeto e independencia y, lo más importante: libertad para desafiar al sistema económico y político.

* Las ONG’s y sus Bancos patrocinadores del exterior (Banco Interamericano de Desarrollo, Banco Mundial) publican boletines resaltando las historias exitosas de microempresas y otros proyectos de auto ayuda, soslayando los altos índices de fracaso a medida que el consumo decae, importaciones baratas inundan el mercado y las tasas de interés se disparan hacia arriba, como ocurre actualmente en México.

El valor propagandístico de los éxitos microempresariales individuales es, sin embargo, importante para fomentar la ilusión de que el neoliberalismo es un fenómeno popular. La frecuencia de estallidos masivos ocurridos en regiones de promoción microempresarial sugiere que la ideología no es hegemónica y que las ONG’s no se han desplazado aún a los movimientos de clase independientes.

* Las ONG’s fomentan un nuevo tipo de dependencia y de colonialismo económico y cultural. Los proyectos son diseñados, o al menos aprobados, en base a los alineamientos y las prioridades de los centros imperiales y sus instituciones. Las evaluaciones son hechas por y para ellos. Los nuevos virreyes supervisan y aseguran conformidad en las metas, valores e ideología del donador, así como del uso apropiado de fondos. Donde suceden los “éxitos”, éstos son fuertemente dependientes del apoyo exterior continuo, sin el cual se colapsarían.

De muchas maneras, las estructuras jerárquicas y las formas de transmisión de “ayuda” y de “capacitación” se asemejan a la caridad del siglo XIX y los promotores no son muy diferentes de los misioneros cristianos.

* Pero mientras que el grueso de las ONG’s es un creciente instrumento del neoliberalismo, hay una pequeña minoría que intenta desarrollar una estrategia alternativa que apoye el antiimperialismo y a una política de clases. Esta última no recibe fondos del Banco Mundial, o de agencias gubernamentales estadounidenses o europeas y apoya esfuerzos para vincular el poder local con las luchas por el poder estatal. Las ONG’s en esta minoría, conectan proyectos locales con movimientos socio-políticos nacionales: al ocupar latifundios, defender la propiedad pública y la posesión nacional contra las empresas multinacionales. Proporcionan solidaridad política a movimientos sociales involucrados en las luchas por expropiar tierras. Creen que las organizaciones locales deben luchar a nivel nacional y que los líderes nacionales deben rendir cuentas ante los activistas locales.

* Examinemos algunos ejemplos del papel de ONG’s y su relación con el neoliberalismo y el imperialismo es países específicos:

**BOLIVIA: En 1985, el gobierno boliviano lanzó por decreto su nueva Política Económica (NEP), congelando sueldos, eliminando los controles de precios y reduciendo o eliminando los subsidios a los alimentos y los combustibles. También creó las bases para la privatización de la mayoría de las empresas estatales y el masivo despido de trabajadores del sector público. Recortes masivos en los programas de salud y de educación eliminaron la mayoría de los servicios públicos. Estas políticas de ajuste estructural, conocidas como PAEs fueron diseñadas y dictadas por el Banco Mundial y el FMI y aprobadas por los bancos y gobiernos europeos y estadounidense. El número de bolivianos afectados por la pobreza creció geométricamente. Le siguieron huelgas generales prolongadas y confrontaciones violentas. En respuesta, el Banco Mundial y los gobiernos imperialistas suministraron una masiva ayuda para financiar un “programa de alivio de la pobreza”. La mayor parte del dinero fue enviado a una agencia gubernamental boliviana, el Fondo Social de Emergencia (FSE) que canalizó fondos a las ONG’s para implementar su programa.

El número de ONG’s creció rápidamente producto del financiamiento internacional: en 1980 había cien, mientras que en 1992 se encontraban 530. Casi todas estas ONG’s están orientadas para atender a los problemas sociales creados por la política de libre mercado del Banco Mundial y del Gobierno boliviano, a las que las desmanteladas instituciones estatales no pueden responder.

De las decenas de millones de dólares asignados a las ONG’s, solamente el 15 al 20 por ciento llegó a los más necesitados. El resto fué desviado para pagar costos administrativos y salarios de profesionales.

Las ONG’s con sus grandes presupuestos explotaron a los grupos vulnerables y lograron convencer a ciertos líderes de la oposición que se beneficiaron del arreglo. Cuando el magisterio público de La Paz se declaró en huelga protestando por los sueldos mensuales de 50 dóllares y el hacinameinto en las aulas, las ONG’s la ingnoraron; cuando epidemias de cólera y fiebre amarilla se propagaban en el medio rural, los programas de autoayuda de las ONG’s eran impotentes donde un programa de salud pública habría sido exitoso en prevenirlas. Las ONG’s sí absorbieron a muchos de los intelectuales ex-izquierdistas y los convirtieron en apologetas del sistema neoliberal.

**CHILE: Bajo la dictadura de Pinochet entre 1973 y 1989, las ONG’s desempeñaron un papel muy importante denunciando violaciones a los derechos humanos, preparando estudios críticos del gobierno neoliberal y sosteniendo ollas populares y otros programas de pobreza. Su número se multiplicó con el advenimiento de las luchas populares masivas entre 1982 y 1986 que amenazaron con derrocar a la dictadura.

Del total de 200 ONG’s existentes en ese momento, cinco planteaban un análisis y una exposición crítica de los vínculos entre las políticas de libre mercado patrocinadas por el Banco Mundial y la tasa de pobreza del 47 por ciento.

En julio de 1986 se realizó una exitosa huelga general y se comenzó a programar la transición electoral. Se forjó una alianza entre demócratas cristianos y socialistas que luego ganó la presidencia.

Los movimientos sociales que jugaron un papel vital en el fin de la dictadura fueron marginados. De apoyar a los movimientos, las ONG’s pasaron a colaborar con el gobierno. Los profesionales demócrata cristianos y socialistas se convirtieron en ministros de Estado. Las ONG’s fueron instruidas por sus donantes extranjeros a terminar su apoyo a movimientos independientes de base y a colaborar con el nuevo régimen civil neoliberal.

“Sus profesionales”, una de las más conocidas ONG’s de investigación, realizó estudios sobre la “propensión a la violencia” en las barriadas, una información útil a la policía y al nuevo gobierno para reprimir a los movimientos sociales independientes.

La mayoría de los líderes de las ONG’s se convirtieron en funcionarios gubernamentales, quienes cooptaron a líderes locales, al tiempo que socavaban las asambleas de tipo popular en las comunidades. Diversas entrevistas a mujeres activas en la barriada de la Herminda revelaron el cambio en el período pos- electoral: “las ONG’s nos dijeron que debido a que había llegado la democracia, ya no hay necesidad de continuar los programas de ollas populares. Ustedes ya no nos necesitan”.

**BRASIL: El Movimiento social más dinámico en Brasil es el Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST). Con más de 5.000 organizadores y varias decenas de miles de simpatizantes y activistas, ha estado directamente involucrado en cientos de ocupaciones de tierras durante los últimos años.

En una conferencia organizada en mayo de 1996, el papel de las ONG’s fue uno de los temas de debate. Un representante de una ONG holandesa apareció en escena e insistió en participar. Cuando se le dijo que la junta estaba cerrada, respondió que tenía una propuesta para financiar (con 300.000 dólares) el desarrollo comunitario.

Más tarde el comité de mujeres del MST discutió en una reunión reciente con una ONG feminista arraigada en el medio rural. Las mujeres del MST pugnaban por una perspectiva de lucha de clases que combinará acción directa (ocupaciones de tierras) y lucha por reformas agrarias con la igualdad del género. El personal profesional de la ONG insistía en que las mujeres del MST rompieran con sus organizaciones y apoyaran un programa minimalista de reformas estrictamente feministas.

El MST distingue entre las ONG’s que contribuyen al movimiento (dinero, recursos, etc) para financiar la lucha de clases, y las ONG’s que son esencialmente aparatos misioneros que fragmentan y aislan al campesinado, como es el caso de muchos proyectos de ONG’s patrocinadas por el Banco Mundial, la Agencia Internacional para el Desarrollo de Estados Unidos (USAID) y los Pentecosteses.

CONCLUSIÓN

Los managers de las ONG’s transmiten la nueva retórica de “identidad” y “globalismo” hacia el interior de los movimientos populares. Después de una década de actividad en ONG’s, estos profesionales han “despolitizado” zonas enteras de la vida social: a las mujeres, los barrios, y a las organizaciones de jóvenes. En Perú y Chile, donde las ONG’s se han arraigado firmemente, los movimientos sociales han declinado.

* Para justificar este enfoque, las ideologías de las ONG’s a menudo invocan el “pragmatismo” o el “realismo”, citando el ocaso de la izquierda revolucionaria, el triunfo del capitalismo en el Oriente, la “crisis del marxismo”, la pérdida de alternativas, la fuerza de EEUU, los golpes y la represión de los militares. Este “posibilismo” es utilizado para convencer a la izquierda para que trabaje dentro de los nichos del libre mercado impuesto por el Banco Mundial y por el ajuste estructural, y para confinar la política a los parámetros electorales impuestos por los militares.

* El “posibilismo” pesimista de los ideólogos de las ONG’s está necesariamente cargado para un lado. Estos se enfocan en las victorias electorales neoliberales y no en las protestas masivas pos-electorales y en las huelgas generales que movilizan a un gran número de gente en actividades parlamentarias. Ven el ocaso del comunismo a fines de la década del 80 y no el renacimiento de movimientos sociales radicales a mediados de la década de los 90.

En la década de los 90 ha sido testigo de una radicalización de las políticas neoliberales, diseñadas para anticiparse a las crisis, mediante la entrega de oportunidades aún más lucrativas de inversión y especulación a la banca extranjera y a las multinacionales: el petróleo en Brasil, México, Argentina, Venezuela; salarios más bajos y pagos menores de seguro social; mayor exención de impuestos y la eliminación de toda legislación laboral protectora de los trabajadores. La estructura de clase latinoaméricana actual es más rígida y el Estado está más directamente atado a las clases dominanates que nunca. La ironía es que los neoliberales están creando una estructura polarizada de clases mucho más cercana al paradigma marxista de la sociedad que a la visión de las ONG’s.

* Por esto el marxismo ofrece una alternativa real a las ONG’s. Y en América Latina sí existen intelectuales marxistas que escriben y hablan a favor de movimientos sociales en lucha, comprometidos con compartir las mismas consecuencias políticas.

Las fuerzas de los intelectuales marxistas críticos reside en el hecho de que sus ideas están en armonía con realidades sociales cambiantes. La creciente polarización de clases y las confrontaciones violentas van en aumento y están a la vista. Así, mientras que los marxistas son numéricamente débiles en el sentido institucional, son estratégicamente fuertes a medida que comienzan a conectarse con una nueva generación de militantes revolucionarios, desde los zapatistas en México hasta el MST en Brasil.

Koinonia. Artículo original: Petras, James. ‘Imperialism and NGOs in Latin America’. In ‘Monthly Review’. New York. Dec. 1997. Vol.49, n° 7. Pgs. 10-27.

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