COLOMBIA: FARC y ELN irán juntas a un proceso de paz?

por Luis Eduardo Celis

ALAINET, América Latina en Movimiento

Hace pocos días se conoció una declaración de las FARC y el ELN en la cual presentaron en conjunto unas consideraciones sobre la situación mundial y colombiana, la cual no tuvo mayor eco en los medios de comunicación, ni se refirieron a ella analistas, ni Gobierno, de cierta forma pasó desapercibida, pero bien vale la pena analizar su contenido y el significado en un momento en el que el país está a la expectativa por la instalación de la mesa entre el Gobierno del presidente Juan Manuel Santos y las FARC.

Para quienes seguimos el tema de los actores del conflicto armado esta declaración nos dejó un sabor un poco de perplejidad, por su tono y los contenidos que en ella se desarrollan, pregunté a varias personas sobre cómo interpretaban este mensaje y varias coincidieron en que era un gesto de las FARC hacia el ELN, en el sentido de mostrarse unidas y enviar un mensaje al Gobierno colombiano y al país en la dirección de que “falta una mesa con el ELN”, creo que el Gobierno así lo entendió y el mensaje refuerza preocupaciones e iniciativas de quienes hemos venido diciéndolo “falta una mesa con el ELN”.

Luego de la dura confrontación entre FARC y ELN, que fue parada en 2009, y que tuvo su mayor escenario en Arauca, se conoce esta declaración que se presenta en un tono de dos fuerzas que se plantean trabajar de manera mancomunada, el texto así lo evidencia: “El Ejército de Liberación Nacional (ELN) y Las Fuerzas armadas Revolucionarias de Colombia, Ejército del Pueblo (FARC-EP), inspirados en los más profundos sentimientos de hermandad, solidaridad y camaradería, con optimismo y elevada moral de combate estrechados en un fuerte abrazo de esperanza en el cambio revolucionario, nos hemos reunido para analizar la situación política nacional e internacional, los problemas de la guerra y de la pazen Colombia y avanzar en el proceso de unidad que desde el año 2009 venimos forjando paso a paso con el propósito de hacer converger ideas y acciones que permitan enfrentar junto al pueblo a la oligarquía y al imperialismo como elementos que imponen la explotación y la miseria en nuestra patria.” Este tono de tanta disposición al accionar conjunto vuelve a colocar el interrogante sobre si habrá un proceso en una mesa conjunta o habrá dos mesas paralelas y un esfuerzo de coordinación, lo cual se verá en las próximas semanas.

Ambas organizaciones se reafirman el propósito de lograr un acuerdo de paz y así lo expresan: “Laindoblegable determinación nuestra, es continuar la búsqueda de una paz que para Colombia” lo cual constituye una nueva expresión de su interés en avanzar en un procesos de diálogos y negociaciones para el cierre definitivo de este largo alzamiento armado.

Hacen una dura caracterización del Gobierno del presidente Juan Manuel Santos, al que califican de continuador de los planes del “imperialismo”, ante lo cual cabe preguntarse si esta afirmación de estar frente a un Gobierno al que califican de la manera más grave y con las mayores perversidades en política, por qué valoran que hay posibilidades de lograr un acuerdo de paz, si los lectores tienen dudas sobre este punto les comparto el párrafo completo para que saquen sus propias conclusiones: “El Gobierno de Juan Manuel Santos fue instaurado para garantizar la continuidad de los planes de despojo que sobre el pueblo colombiano impone el imperialismo. Una nueva espacialidad del Capital acompañada de ordenamientos jurídicos y disposiciones militaristas de seguridad y defensa inmersas en la vieja Doctrina de la Seguridad Nacional y terrorismo de Estado, se afianza en nuestro país para blindar los “derechos” del capital, el bienestar de los ricos a costa de los trabajadores y del pueblo más humilde. Dentro de esa perspectiva se define la nueva etapa de despojo de tierras que hoy se disfraza con el falso nombre de restitución. En la práctica, a los millones de desplazados y víctimas de las sucesivas etapas de despojo violento auspiciadas por el Estado, se suman ahora nuevas legiones de campesinos, indígenas, y gente sencilla en general, a los que se les arrebatará o se les niega ya la tierra mediante procedimientos de engañosa legalidad, engrosándose aún más las cifras de pobreza y de indigencia que colocan a Colombia en el rango del tercer país más desigual del mundo”.

Tema central para el debate publico en el que estamos ya inmersos y que se profundizará en los próximos meses es el tratamiento que habrá que dar a los graves crímenes cometidos por las guerrillas, los actores estatales, empresarios y políticos y en lo cual ya tenemos un avance con la aprobación del Marco Legal para la Paz, aprobado con rango constitucional por el Congreso de la Republica en junio de este año y que será el referente sobre el cual se definirán los criterios de sanciones para quienes han cometido graves crímenes y violación de lesa humanidad, para lo cual ya se formuló la posibilidad de “perdón” como mecanismo extremo, pero está por definirse el detalle de aplicación de los llamados mecanismos de justicia transicional ante lo cual FARC y ELN entran al debate de manera categórica, afirmando que: “No es con demagogia y amenazas de represión y más guerra que se pondrá fin al conflicto. No es con más compra de material bélico ni entregando el país al pentágono que se alcanzará la paz; no es con planes guerreristas y de tierra arrasada, como el “Plan Patriota” o el “Espada de Honor” como se logrará la reconciliación de los colombianos. Mucho menos dando ultimatums a la insurgencia a partir de la idea vana de que la paz sería el producto de una quimérica victoria militar del régimen que lleve de rodillas a la insurgencia, rendida y desmovilizada, ante ese adefesio llamado marco jurídico para la paz.”

FARC y ELN se reafirman en su convocatoria a la movilización popular para el logro de la paz, mensaje reiterado y vuelto a expresar en este comunicado: “Nuestra voluntad de paz radica en el convencimiento de que el destino de Colombia no puede depender de los intereses ruines de la oligarquía. Los cambios políticos y sociales con la participación y decisión plenos del pueblo son una necesidad y un requerimiento inevitable. Con este mensaje queda planteado que ambas organizaciones irán coordinadas a este proceso de negociaciones y que siguen apostando a que sean unas negociaciones que remuevan las causas estructurales que la originaron y que sin duda están consignados en el documento firmado por FARC y el Gobierno del presidente Juan Manuel Santos en la última semana de agosto en La Habana.

Hay que estar atento en como evoluciona esta coordinación que con un tono beligerante se presentó y es señal de una voluntad de asumir de manera coordinada este pulso político que lleva la confrontación militar al escenario de una mesa, y una movilización ciudadana que debe contar con plenas garantías.

Luis Eduardo Celis

Asesor – Corporación Arco Iris

Fuente: Semanario Virtual Caja de Herramientas Nº 323

Semana del 5 al 11 de Octubre de 2012
Corporación Viva la Ciudadanía
http://www.viva.org.co
semanariovirtual@viva.org.co

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