COLOMBIA: Las dificultades del Gobierno Santos en la mitad de su mandato

ALAI, América Latina en Movimiento, 2012-08-05

por Pedro Santana Rodríguez, Presidente Corporación Viva la Ciudadanía

Por primera vez desde que asumió el poder, la imagen negativa del presidente Juan Manuel Santos Calderón, supera su imagen positiva según la última encuesta publicada por la Revista Semana. En efecto la imagen negativa del Presidente se ubica en esta encuesta en el 48% y su imagen favorable se sitúa en apenas el 47% lo que contrasta con las cifras que daban estas mismas encuestas hace un año en dónde la imagen positiva del presidente Santos estaba alrededor del 80%. La pregunta que todos se formulan tiene que ver con las causas de este bajonazo en las encuestas. La mirada más simplista que han dado los círculos más cercanos a Santos es que el Gobierno no sabe comunicar lo que está haciendo, algo de eso hay, pero, a nuestro juicio son otros los problemas que afronta la administración sin que el Gobierno se mueva para remediarlos.

A nuestro juicio tres son los grandes problemas del Gobierno Santos y frente a ellos no se avanza ni se corrige. La Agenda de Santos es predominantemente conservadora y centralista. En materia de política económica el continuismo de las políticas de Santos con las de su antecesor Álvaro Uribe, se reflejan en el desarrollismo plasmado en el Plan de Desarrollo Prosperidad para Todos. Las llamadas cinco locomotoras para impulsar el desarrollo destacan una visión de utilización al máximo de los recursos minero energéticos y la generación de todo tipo de ventajas a las industrias extractivas a costa del medio ambiente del país y de territorios en los que se asientan principalmente las comunidades indígenas y de afrocolombianos. No hay sólidas políticas de redistribución del ingreso y de la renta. Se hacen anuncios retóricos, pero en la práctica se sigue favoreciendo al gran capital nacional e internacional mediante políticas de exención de impuestos. En éste frente se ha entregado el manejo macroeconómico a economistas neoliberales que aplican las mismas recetas desde hace ya cerca de 30 años.

Avanza la internacionalización de la economía sobre la base de acuerdos de libre comercio con Estados Unidos, la Unión Europea, Corea, etc. Se hacen concesiones al capital internacional y a las multinacionales para favorecer con todo tipo de ventajas la inversión extranjera. Se descuidan temas fundamentales del mercado interior como los créditos de fomento, la seguridad alimentaria y se refuerza el centralismo con la puesta en marcha de mecanismos como la Reforma Constitucional que cambió la asignación de las regalías dándole un papel de decisión al Gobierno central para la definición de su reparto e inversión. La evasión y las exenciones tributarias que comprometen aproximadamente un 5% del PIB siguen vigentes y uno de los principales problemas existentes en Colombia es el de la excesiva concentración del ingreso y de la renta que se traduce en una enorme desigualdad social. Seguimos teniendo una de las peores distribuciones de la riqueza en la región con un 0.58 en el coeficiente de Gini. La mayor parte de las reformas que el Congreso aprobó sin mayores sobresaltos en las pasadas legislaturas son centralistas y presidencialistas. El desmonte de la Comisión Nacional de Televisión se hizo para fortalecer la presencia del Ejecutivo en la nueva autoridad de televisión en contra del sueño de contar con una televisión más autónoma e independiente.

Un segundo tema tiene que ver con contenidos de políticas públicas que van en contravía de lo que el país requiere. Dos políticas pueden ser mencionadas en este capítulo. La primera una política inadecuada de protección a toda costa de la intermediación de las Empresas Promotoras de Salud, EPS, que no agregan nada de valor ni de servicios y que han profundizado la crisis en materia de salud. La reforma al sistema de salud que se aprobó en el año 2011 con la ley 1438 no era lo que el país requería en materia de sistema de salud como lo ha venido a demostrar la profundización de la crisis en la que se debate el sistema. Aún hoy contra toda evidencia la ministra de Salud Beatriz Londoño, sostiene que con las medidas contempladas en dicha ley se podrá sortear la crisis. Ahora se propone a costa del erario público un proceso de intervención del sistema para salvarlo y después devolverlo a quienes han saqueado los recursos públicos mediante recobros al sistema público de salud, han negado medicamentos y procedimientos que están en los planes de beneficios, se han integrado verticalmente para sustraer recursos al sistema que han invertido en obras que no tienen que ver con la prestación de los servicios públicos de salud, todo ello sin que el Gobierno haya regulado y vigilado a los agentes privados que reciben los recursos públicos para garantizar un derecho fundamental de los colombianos. El Gobierno ha tomado la mitad de su mandato para oponerse a expertos, gremios médicos, salubristas, organizaciones sociales, gobiernos locales, asociaciones de clínicas y hospitales que han propuesto la creación de un sistema único de naturaleza pública eliminando las EPS, conformando un organismo plural que se convierta en el rector del sector, creando un fondo único y unas divisiones territoriales que garanticen una adecuada y racional utilización de los recursos destinados al sistema de salud. El Gobierno persiste tercamente en proteger intereses sectoriales sin dar un paso en la dirección acertada.

Lo propio podría decirse en materia de educación. La propuesta de reforma del sistema universitario chocó con la férrea oposición de los estudiantes, padres de familia, docentes, universidades públicas y un buen grupo de universidades privadas que se opusieron a la privatización y a introducir el ánimo de lucro en las instituciones de educación superior. El Gobierno retrocedió a tiempo para desmontar un conflicto que sacó a cientos de miles de estudiantes a las calles. Ahora tardíamente el presidente Juan Manuel Santos, anuncia la puesta en marcha de un programa de créditos y becas para estudiantes de familias de muy bajos ingresos para que puedan continuar con sus estudios de educación superior en carreras técnicas y tecnológicas.

Hay pues un conjunto de políticas públicas que van en contravía de lo que las mayorías del país reclaman. No existe sintonía con los millones de familias campesinas que viven de la economía campesina, de enfermos que reclaman atención a sus necesidades, de cientos de miles de estudiantes que ven frustradas sus aspiraciones de continuar con su formación universitaria para buscar mejores oportunidades en sus vidas. Este es un primer problema que no se resuelven con medios de comunicación. Aquí simplemente el reformismo de Santos no está conectado con las necesidades del país y ello lo ha desgastado con la opinión pública.

En la próxima edición de éste medio virtual, desarrollaré otros temas de la Agenda de Santos en los cuales no se avanza ni se corrige.

Fuente: Semanario Virtual Caja de Herramientas Nº 314, Semana del 3 al 9 de Agosto de 2012, Corporación Viva la Ciudadanía

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