MEXICO: Gravísimos errores de AMLO

por Lamberto García Zapata

I. Como a muchos mexicanos, ante el deterioro moral, poca capacidad y sobre todo, los intereses antipopulares y antimexicanos que encarnan el PRI y el PAN y con candidatos tan de bajo perfil, el 1 de julio no tengo más alternativa que votar por AMLO, pese al mal concepto que tengo de él. No me abstendré de votar porque ello significaría colaborar con la victoria del PRI.

Un asunto vital para que AMLO triunfe y no se pueda realizar el fraude, es que el día de la elección tenga representantes en todas las casillas electorales. Sin embargo, todo parece indicar que no será así y que al igual que en 2006, en miles de ellas los partidos que lo apoyan no tendrán representantes.

En cada uno de los mítines que presidió AMLO en los casi últimos seis años, se colocaba una computadora a lado del templete para que, quien quisiera sumarse a su movimiento lo hiciese. Miles de personas lo hacían, pero no se les integraba a ninguna estructura política que los organizara. A AMLO o a quien ideó ese método, les faltó imaginación y en el largo periplo del líder, muy poco o casi nada de la fuerza política que lo apoya, quedó organizada.

Tampoco construyó un verdadero movimiento de masas a nivel nacional, con el conjunto de fuerzas sociales y ciudadanas de oposición al Estado mexicano. Si de verdad aspira a dirigir las fuerzas del cambio en México, crear ese movimiento era una de sus tareas imprescindibles. Pero AMLO ni siquiera lo intentó. Sus mítines eran más bien de denuncia, estratégicamente sólo invitaba a que lo apoyaran para llegar a Los Pinos convocando a un frente meramente electoral desmovilizado, cuya única perspectiva es que su líder triunfara en el 2012. Sus seguidores lo apoyan, votarán por él, pero no sienten que sean parte de la responsabilidad de que AMLO triunfe.

El movimiento electoral de AMLO, por las falsas esperanzas que ha despertado a muchos ciudadanos, para nosotros engañados, objetivamente ha constituido un distractor de la construcción del verdadero movimiento de masas, organizadas, movilizadas y políticamente educadas, que ya es necesario y posible construir en México. Convencer a todas las organizaciones sociales, ciudadanas y a los ciudadanos, de que al amparo del régimen actual no quedará resuelto ninguna de sus problemas particulares por los que hoy luchan aisladamente, sin que exista un líder actuante que los una. Sólo con ese movimiento de masas, se podría evitar el nuevo fraude electoral que se avecina. Sin él, no lo creemos.

II. Para lograr la construcción de ese gran movimiento de masas, la estrategia más efectiva, quizás la única, será que un destacamento de oposición, aunque sea pequeño, se confronte abiertamente con el Estado, desgastándolo política y/o económicamente. Como tal se constituirá como el gran núcleo de atracción de las masas y ciudadanos descontentos del país, dispuestos a luchar por los cambios.

En sus seis años de lucha, AMLO nunca se confrontó realmente con el Estado. Dicen que “Quien aspira a parecer renuncia a ser”. AMLO sólo ha aspirado a parecer de oposición y líder de masas combativo y muy honesto. Pero no lo es en realidad. Calificaba a Calderón de espurio y usurpador, no le faltaba la razón. Pero ello no desgataba ni mínimamente al Estado ni era suficiente para atraer a las masas a su movimiento. Respecto a su honestidad política tenemos dudas. No lo fue el “ordenarle” a Pablo Gómez, cuando era líder de los diputados de izquierda, que estos aprobarán la Ley Televisa, apoyar a Ana Rosa Payan, ultraderechista de Yucatán, como candidata del PRD a gobernadora de su estado; y a Morales Lechuga, con imagen de narco, a lo mismo en Veracruz. No fue tampoco honesto, no hacer campaña por Cuauhtémoc Cárdenas en el 2000. (Respecto a esto último, pensamos que así lo hizo AMLO, por línea de los estrategas de Estados Unidos, encargados de decidir las políticas de los gobiernos neoliberales de nuestro país).

III. En 2006, luego de las elecciones, AMLO no combatió el fraude electoral que le hicieron. (Yo fui su representante en un comité distrital del IFE y puedo dar constancia de dicho fraude).

Su toma de Reforma y no hacer nada contra el fraude, fueron lo mismo. Tal toma, no presionó ni mínimamente a las autoridades para disuadirlos del fraude o al menos ponerlos a dudar. Las casas de campaña instaladas en Reforma siempre estuvieron vacías. Sólo cumplieron el papel de estorbar el tráfico vehicular. Fue sólo una ocurrencia de AMLO. Cuando convocó a esa toma, me consta, en ningún momento dijo su finalidad. La convocó porque de momento su imaginación no le dio para otra cosa.

El 1 de diciembre de ese año, día de la investidura de Calderón como presidente, AMLO no llamó a las masas a que la evitaran. Quizás fue correcto así hacerlo. Pero leyendo entre líneas sus pronunciamientos de esos días, se concluye que el propio AMLO esperaba que las masas, por propia iniciativa, sin que él apareciera como responsable de la acción, se lanzaran a San Lázaro a evitar tal investidura oficial. Pero las masas de AMLO, que no hacen nada sin que se los ordene su líder, no recurrieron a esa acción. AMLO prácticamente se quedó cruzado de brazos ante el fraude del 2006. El mismo día de la toma de posesión de Calderón, se concretó a convocar a una pequeña marcha de entre 10 mil y 15 mil asistentes al Auditorio Nacional, a donde fue Calderón a pronunciar su discurso de toma de posesión imposibilitado de hacerlo en San Lázaro por la oposición de los legisladores de izquierda. Oposición determinada por ellos mismos, no por línea de AMLO.

En 2006 no elaboró un Plan “B” para evitar el fraude, que al igual que ahora, se veía como inminente. Tampoco sirvió que se declarara presidente legítimo. No ganó con ello fuerza política ni le hizo daño al gobierno usurpador.

La profundidad de la crisis actual, lo encarnizado que ya es la lucha de clases en nuestro país, lo grande de los intereses confrontados en juego y el enojo de millones de mexicanos contra el deterioro extremo de su calidad de vida, indican que respetando lo más posible el espíritu constitucional y sin provocar violencia, las acciones para evitar el fraude de julio deberán de ser radicales en comparación con lo hecho hasta ahora: convocar a huelga nacional, a suspensión de pago de impuestos y servicios al Estado, tomas sorpresivas y rápidas de oficinas gubernamentales, etcétera. Todo ello, junto a la intensa movilización popular.

Nosotros nos preguntamos: ¿Cómo se va a evitar el fraude en 2012 sin el apoyo de las masas organizadas, con casillas sin representantes, sin un Plan “B” conocido por el pueblo y ampliamente difundido para defender la limpieza electoral? No vemos por dónde.

FUENTE:  Forum en línea

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