Vía Campesina presenta críticas a la economía verde a dirigente de la ONU

por Cristiane Pasos, Vía Campesina 

A finales de la tarde del último sábado (16), fue promovido un debate entre representantes de la Vía Campesina y de organizaciones de la sociedad civil con el presidente del PNUMA, Programa de las Naciones Unidas para el Medioambiente, Achim Steiner, sobre economía verde, la propuesta de la ONU y las reales implicancias de ésta en la vida de las poblaciones del mundo.

Larissa Parker, abogada de la organización Tierra de Derechos y miembro del colectivo Carta de Belén, inició el debate cuestionando el presidente del PNUMA sobre ejemplos palpables de varias partes del mundo donde la implantación de la economía verde se muestra dañina.

La financeirización y mercantilización del medioambiente hacen de la naturaleza un activo, un título en el mercado, quedando sujeta a la acción especulativa. Siendo así, ¿cómo garantizar, dentro de la economía verde, la conservación ambiental, ya que su escasez elevará su valor de mercado?

Larissa cuestionó, además, la ingeniería de nuevas tecnologías propuestas por la ONU, como una forma de mantener el colonialismo y el discurso de la erradicación de la pobreza, sin hablar de distribución de riquezas y de tierras. Es más, ese modelo propuesto por la ONU viene a ser un nuevo ropaje de la tan cacareada revolución verde, que prometía el fin del hambre con las tecnologías desarrolladas de semillas resistentes y nuevos pesticidas, y lo que se vio fue la continuidad del hambre, el endeudamiento de las familias campesinas que pasaron a comprar esos productos, el envenenamiento de la comida e, incluso, la muerte de campesinos y campesinas, principalmente en la India, desilusionados con esa forma de producción. “Las alternativas se están dando, son visibles, es preciso que la ONU mire a ellas, mire a los pueblos que aquí están reunidos, y a las experiencias en varios territorios que están aquí representados”, finalizó Parker.

Edwin Vásquez, representante de la Coica, organización indígena de la cuenca amazónica, de Ecuador, interpeló al representante de la ONU diciéndole lo que para ellos significaría economía verde. Una economía verde, con características limpias como quieren remitir a ella las Naciones Unidas, serían sus territorios y lo que producen en ellos, y no las empresas petrolíferas, la producción de carbón o la minería. “Para nosotros, pueblos indígenas y sin tierra, la economía verde no es el color del dinero, es el color de nuestra Amazonía”, completó Vásquez.

Juan Herrera, de la Vía Campesina, resaltó la importancia de la lucha de los pueblos campesinos contra ese modelo propuesto, principalmente, para beneficiar a los países ricos y al capitalismo. Según él, la Vía Campesina viene luchando contra los cambios climáticos, provocados por el modelo de desarrollo del capital, y contra el hambre, que también es resultado de la ganancia del mercado y de la no distribución de tierras y riquezas. Todo ese trabajo de la Vía Campesina es contrario a las soluciones propuestas por el capitalismo, que son siempre elaboradas con la finalidad de que el capital pueda siempre crecer más. Juan aprovechó la ocasión para reforzar el proceso de lucha de la Vía Campesina, “nosotros de la Vía Campesina vamos a continuar en las calles luchando por todos los pueblos del mundo. La ONU propone la masificación del uso de transgénicos y agrotóxicos, y nosotros luchamos por una alimentación saludable para nuestro pueblo, y para que todos tengan acceso a ella”.

Las interpretaciones de la economía verde según la ONU

Según Achim Steiner existen muchas interpretaciones diferentes de economía verde y formas diversas de lidiar con ella. Él afirmó no discordar de los cuestionamientos y análisis hechos hasta el momento sobre el asunto y asumió que la ONU también quedó frustrada con el poco avance después de a Eco 92. En consonancia con él, el pensamiento económico domina todas las naciones, puede no dominar en algunas comunidades, pero la óptica de las naciones es la económica. Afirmó, además, que el informe del PNUMA como uno todo sería una crítica a los mercados que no consiguieron aplicar el desarrollo sostenible, definido como prioridad en la Eco 92.

Sobre las nuevas tecnologías, Steiner destacó, “nuestra visión es permitir que las personas puedan ver el desarrollo sostenible como algo diferente del que fue mostrado hasta ahora. Las tecnologías de energía renovable y transgénicos son buenas herramientas, pero que fueron apropiadas por grandes multinacionales. El camino fue hecho de arriba para bajo. Las economías no pueden ser totalmente controladas por un lado o por otro, ellas deben convivir y no ser dominada solamente por el mercado o por los gobiernos. Al hablar de la economía, no hablamos del modelo del pasado, sino del futuro”.

Pat Mooney, de la organización ETC Group, frizó que los gobiernos están en el lugar equivocado. Según él, ya que es aquí en el espacio de la Cúpula que la economía se hace realidad, es aquí que están las discusiones importantes.

La crisis financiera que ha alcanzado buena parte del mundo fue causada por los sistemas financieros. La crisis de los cambios climáticos fue causada por las tecnologías que destruyeron el medio ambiente. Ahora, en consonancia con Mooney, quieren juntar esas dos crisis y buscar una solución. Crisis esas que el propio mercado creó. “Cómo la economía verde va a hacer una nueva tecnología que resuelva lo que la otra destruyó? Esas tecnologías no son verdes y no funcionan para nodos, y cuando digo esto no estoy diciendo que ellas no son operativas, pero que no nos sirven”, cuestionó él. “No podemos permitir que esos que destruyeron el sistema financiero, destruyan el medioambiente”, enfatizó.

El representante de la CUT, Arthur Henrique, destacó que no se puede aceptar un modelo que mercantiliza los bienes comunes. “Necesitamos cambiar el modelo de producción y consumo en el mundo. La propia ONU ya admitió que el modelo no acertó”, destacó. Los pilares ambiental y social quedaron para el último en los debates mundiales. El trabajo verde, según Arthur, es el trabajo decente, no es sólo combatir el trabajo esclavo y el trabajo infantil. “No queremos solamente ser escuchados, queremos discutir juntos las salidas para el desarrollo sustentable”, concluyó.

Pablo Solón, de la Global South, le cuestion a Steiner ando porque no estaba siendo sincero y no asumió realmente los intereses del capital sobre la economía verde. Según él, la economía verde es para que los países ricos continúen su modelo de desarrollo, a través de políticas compensatorias como las REED’s y el crédito de carbono. Y concluyó criticando el modelo económico preterido por los países ricos, “el modelo económico no puede estar embasado en la explotación indiscriminada de la naturaleza. No necesitamos seguir creciendo eternamente, necesitamos redistribuir las riquezas y los recursos. Eso la economía verde no dice”.

17 de junio de 2012

Puesto en línea por AlaiNet, América Latina en Movimiento

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