ARGENTINA: Los dos rostros de la presidenta argentina en Nueva York

por Emilio Marín

Un día el rostro patriótico defendiendo en la ONU los derechos sobre Malvinas. Otro día el rostro menos nacional, alabando a multinacionales como Monsanto. ¿Cuál es el verdadero rostro de Cristina? Los dos.

El jueves 14 se cumplían treinta años de la rendición incondicional del general Mario B. Menéndez ante el general Jeremy Moore. Y en la misma fecha, la presidenta les dio una paliza intelectual a los ingleses. Sucedió en el Comité de Descolonización de la ONU, donde se hizo presente –algo inusual en los presidentes argentinos- para argumentar a favor de la causa nacional en el archipiélago del Atlántico Sur.

Lo de Cristina Fernández fue de alto vuelo, en la forma y el fondo, desgranando argumentos para explicar los derechos argentinos. La posición británica es difícil de sostener, estando Malvinas a 14.000 kilómetros del Reino Unido y a 600 del litoral patagónico. Esto, amén de los otros derechos que surgen de que aquellas habían pertenecido a España, y la Confederación Argentina fue la sucesora en estas tierras e islas.

Pero más que centrarse en la calidad de estos títulos, la presidenta en la ONU hizo hincapié en la necesidad de dialogar entre las dos partes que deberían hacerlo: Argentina e Inglaterra. Coherente con la resolución 2065 de 1965 que exhortó a negociar entre estas dos naciones, Cristina pidió que Londres se avenga a discutir. Despejando la excusa británica de que no piensa hacerlo porque ese es el punto de vista de los isleños, y habiendo lanzado entre ambos –el gobierno de David Cameron y los kelpers- un plebiscito para el primer semestre de 2013, la oradora fue impiadosa con ese proyecto. “¿Por qué no van a hacer un referendo a Irak o Afganistán?”, desafió. Este argumento no sólo es filoso hacia la política británica presente en ambos teatros de guerra; también lastima a la Casa Blanca, promotora de esas guerras de agresión.

La mandataria argentina cuestionó que haya miembros de primera y de segunda en la ONU. Si uno es de segunda, se le exigirá el cumplimiento obligatorio de las resoluciones de la entidad mundial, incluso se arriesga a sanciones. Si uno es una potencia, como el Reino Unido, con derecho a veto en el Consejo de Seguridad, podrá cumplir o incumplir con lo votado en el palacio neoyorquino.

Y eso es lo que hace Londres con la resolución 2065, a la que ya ignora por 47 años. No importa que en el 10 de Downing Street moren conservadores como Margaret Thatcher o laboristas como Tony Blair o conservadores y neoliberales como Cameron. Cuando se trata de violar la resolución 2065 y mantener la usurpación, esos primeros ministros se parecen como si fueran del mismo partido. Y en realidad lo son, del partido colonialista e imperial británico.

¿Se puede cuestionar algún aspecto del mensaje de CFK? Sí, no es correcta la defensa que hizo de la ocupación militar en Haití, donde hay tropas argentinas desde 2004. Y falta que a la diplomacia la acompañen de cerca sanciones económicas duras contra las empresas y bancos ingleses, como Shell, Glaxo, HSBC y Unilever. Sólo así van a convencerse de que deben negociar con Argentina.

La cara menos nacional

Nueva York tiene su costado progresista y hasta radical, según la crítica de los medios que defienden a Wall Street. Allí nació el movimiento de protesta de jóvenes y no tan jóvenes de clase media, profesionales e intelectuales, conocido como “Ocupa Wall Street”. Pero el factor dominante en la ciudad sigue siendo el financiero y empresario expresado en aquella bolsa de valores y en lobbies como el “Council of Americas”, regenteado por el grupo Rockefeller y su JP Morgan Chase.

Hacia allí fue la presidenta el viernes 15, con sus ministros Héctor Timerman, Débora Giorgi, Julio de Vido, etc. En paralelo el ministro de Economía, Hernán Lorenzino, se reunía con ejecutivos de Azurix y Blueridge, que han ganado juicios contra Argentina en el CIADI, tribunal del Banco Mundial. Lorenzino concedió a esos fondos que el país admite el fallo contrario del CIADI, pero les pidió que por favor pasen por los tribunales argentinos para que allí se convalide el pago de 300 millones de dólares. Los acreedores por ahora no aceptan el convite.

Por su parte el ministro de Planificación Federal se vio con el CEO de la Barrick Gold, Peter Munk, quien le confirmó que la minera hará su inversión de 6.500 millones de pesos y en 2013 estará en marcha el emprendimiento de Pascua Lama. Esa es una mala noticia para los sanjuaninos y todos los argentinos preocupados por los efectos negativos de la megaminería, y para los chilenos, pues la controversial iniciativa de Pascua Lama abarca una franja de los vecinos.

De Vido, además de entrevistarse con la plana mayor de la Barrick, también lo hizo con otros de la minera canadiense Yamana. Por lo visto, pese a las numerosas protestas regionales, sobre todo en Catamarca, el gobierno argentino piensa seguir adelante con los negocios de la megaminería, en su conjunto favorable a las multinacionales.

Lo más grave y lamentable fue la reunión de la presidenta con 40 ejecutivos del mencionado Consejo de las Américas, cuya titular es la ex banquera del City, Susan Segal. El discurso de la viajera fue escuchado atentamente por empresarios de IBM, JP Morgan, Ford, Fox, DirecTV, Cargill, Barrick Gold, Walmart, Procter & Gamble, Pfizer, Monsanto, Microsoft, Exxon y Chevron. Todos se fueron muy satisfechos porque CFK abundó en lo abierta que está Argentina a la inversión extranjera (el segundo más abierto de América Latina detrás de Colombia y el segundo en el G-20 luego de Alemania, precisó). Antes de ese almuerzo, ella había reunido aparte con los directivos de Monsanto, quienes le ratificaron un proyecto de inversión en Córdoba y Tucumán. Georgi acotó que esa iniciativa permitirá crear 400 empleos. Obvio, en medio de tantos elogios hacia Monsanto, la presidenta no dijo ni una palabra sobre el prontuario criminal de esa multinacional en materia de contaminación con el paquete de sus transgénicos, plaguicidas y agroquímicos. Sería bueno que Cristina vea el documental “La vida según Monsanto” de Marie Monique Robin y no elogie tanto a ese monopolio.

Ladrillo sobre ladrillo

Antes de embarcarse hacia Estados Unidos, la presidenta y el viceministro de Economía hablaron en un acto político trascendente donde anunciaron un ambicioso plan de construcción de viviendas. Primero Axel Kicillof y luego la jefa de Estado, cuantificaron que se plantea construir 100.000 viviendas por año, con la meta de que se levanten 400.000 en cuatro años. El Estado daría 100.000 créditos a familias que necesiten construir su primera vivienda; si tienen lote propio tanto mejor pero aún si no los poseen, igual podrían ser adjudicatarios. Es que el Estado piensa aportar muchas hectáreas de tierras fiscales y en tal caso habrá sorteos por Lotería Nacional. Esto fue bien visto para impedir clientelismos y favoritismos. Los intereses de aquellos créditos serían muy bajos y de hecho subsidiados por fondos provenientes de la Anses (20.000 millones de pesos) y el resto por otros aportes estatales.

La presidenta y el viceministro destacaron en sus intervenciones que este plan es sólo para construir viviendas nuevas, lo que impide que esa masa de dinero vaya para compra y venta de inmuebles ya construidos, en cuyo caso podrían alimentar la “burbuja especulativa inmobiliaria”. Esto último se lo reprocharon a Mauricio Macri, sin mencionarlo por su nombre, respecto a su plan por intermedio del Banco Ciudad y que fuera calificado de “fantástico” por Joaquín Morales Solá.

Si se juzgara sólo por los anuncios, habría que decir que el Procrear informado el martes tiene muchos aspectos favorables y ha sido recibido con buena expectativa por los millones de familias que necesitan el techo propio.

Sólo se plantean algunas dudas y unas pocas objeciones a la operatoria anunciada con bombos, platillos y cadena nacional. La objeción es por qué el proyecto oficial canaliza los créditos a través del Banco Hipotecario, una entidad mixta donde todo el gerenciamiento está en manos privadas, del grupo IRSA. Se trata del fondo inversor que creó George Soros y que luego pasó a controlar su socio, Eduardo Elztain. IRSA es el propietario de casi todos los shoppings del país, entre otras inversiones. Habría sido mucho más claro y nacional que fuera el Banco de la Nación, estatal 100 por ciento, el que estuviera al frente del Procrear.

La primera duda es cómo pueden entrar a este programa los numerosos trabajadores que están en la economía informal. Hoy esa proporción alcanza al 32 por ciento de los asalariados y sino se toman medidas correctivas, ese segmento podría quedar marginado otra vez. Finalmente, la otra duda tiene que ver con la correspondencia de los estos anuncios y la realidad. ¿Se plasmarán esta vez? Hubo varios otros planes en estos nueve años y quedaron por el camino, inconclusos y disminuidos. El gobierno ha informado que hubo 900.000 viviendas construidas por el Estado. Parece una estadística tan poco confiable como las del Indec. Si se hubieran construido esa cantidad de casas, no habría tanta urgencia y necesidad como la que sienten millones de argentinos.

Se necesita que esta vez la cosa sea real: ladrillo sobre ladrillo.

FUENTE: www.laarena.com.ar

Puesto en línea por AlaiNet, América latina en Movimiento 

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