ECUADOR: No quieren dictar la Ley de Comunicación; ¿y ahora qué hacemos?

por Alberto Maldonado S.

Está claro. Las y los asambleístas, especialmente los de oposición al actual Gobierno, no quieren o no les da la gana de dictar la nueva Ley de Comunicación. En esto, dan vueltas y más vueltas. Y no les da la gana de dictar la nueva Ley. ¿Qué hacer? Los y las asambleístas se están burlando de las y los ecuatorianos por partida doble. Me explico:

Digo por partida doble porque hay un mandado CONSTITUCIONAL que fue aprobado por el pueblo ecuatoriano, el 28 de septiembre del 2008. Es decir, según esta Constitución (que está en vigencia) la Ley de Comunicación (igual que otras leyes constitucionales) debió haber sido dictada máximo el 27 de septiembre del 2009; es decir un año después.

Y porque el 7 de mayo del 2011 el mismo pueblo, consultado plebiscitariamente, respondió que si a las 10 preguntas que el Ejecutivo, vía Corte Constitucional, puso a su consideración. No importa en los dos casos, exagerando bastante, que tanto la nueva Constitución y sus preceptos y la consulta plebiscitaria del 7 de mayo/2011 hayan sido aprobados por un voto más (fueron aprobados por muchos cientos y miles de votos) que siempre y, en cualquier parte del mundo, es más que menos.

Y los legisladores no han cumplido con estos mandatos. Es decir, se han burlado de la opinión ciudadana, a pesar de que el Título I ELEMENTOS CONSTITUVOS DEL ESTADO, en su Capítulo Primero – Principios Fundamentales, Art 1.- dice textualmente lo siguiente: “la soberanía radica en el pueblo, cuya voluntad es el fundamento de la autoridad, y se ejerce a través de los órganos del poder público y de las formas de participación directa previstas en la Constitución”. Y no les pasa (a los asambleístas de oposición a esta Ley de Comunicación) absolutamente nada.

Y por eso sostengo que no es verdad tampoco lo que consta en la nueva Constitución, en su Titulo II – DERECHOS, Art. 11, numeral 2; que taxativamente dice: “Todas las personas son iguales y gozarán de los mismos derechos, deberes y oportunidades”. Y agrega esto, que es muy importante: “Nadie podrá ser discriminado… etc.” Y, remata diciendo: “La ley sancionará toda forma de discriminación”. Y no sigo con mis citas constitucionales, porque los constitucionalistas (que si los hay y muy buenos) se han de sentir celosos, ya que según una vieja práctica, solo ellos pueden mencionar la Constitución; y decirnos si vamos mal o bien, al respecto.

Por eso recordaba al fallecido José (Pepe) Moncada, ex Rector de la Universidad Central; que, como no puede ser de otra manera, cuando vivía, decía que él puede citar no una sino cientos de disposiciones constitucionales que no se cumplen o se cumplen a medias. Y yo sostengo que alguna disposición constitucional, o legal, o ética, habrá en alguna Ley o en la propia Constitución, que les obligue al cumplimiento de lo que la gente aprueba, porque así da su voto y les da la santísima gana. Y no solo tienen que ser aprobadas, lo que nos dicen los medios comunicacionales. O, (pregunto) las disposiciones constitucionales ¿no corren la misma suerte que leyes; o, como dice el pueblo, “han sido hechas para ser violadas y/o burladas”?

Yo entiendo al asambleísta Gerardo Morán que canta esa canción que es muy pegajosa y que más o menos dice: “de vivo, cualquier cosa; porque de muerto, para qué” El asambleísta Morán (que es o se debe a Alianza País) anticipaba que no iba a votar por la ley de comunicación porque le habían amenazado que, si votaba a favor de la Ley de Comunicación, le iban a marginar de las programaciones populares de música ecuatoriana. Y entonces, él sin las radios y sin televisión (aunque sean populacheras) no es nadie. Simple y llanamente, no existe. Y ese es el rasero de lo que ellos llaman la “libertad de expresión” (de ellos).

Pregunto, inocentemente: ¿podrá el asambleísta Gerardo Morán desconocer el doble mandato popular y, por razones completamente personales, dar su voto en contra o a favor de una ley? ¿Podrá el susodicho (igual que los demás que votan en contra o se abstienen) votar en contra y que no les pase absolutamente nada? Es decir, en los hechos de todos los días, hay unos ciudadanos de primera, otros de segunda, unos terceros de tercera y algunos (nas) de cuarta categoría. ¿En qué casillero está usted?

Incrédulo, como soy, me puse a revisar los 444 artículos de la nueva Constitución y sus 30 disposiciones transitorias; y no encontré nada que se parezca a sanción para los que desafían de esta manera las dobles decisiones del pueblo ecuatoriano. Un viejo abogado (de los que si leen y si saben) decía que he perdido el tiempo, porque los mismos legisladores “no van a ponerse la soga al cuello” Y me decía, además: seguro que algún político encuentre o le den encontrando 10 disposiciones legales que establecen alguna sanción a un caso semejante; pero, me decía muy solemne, “¿solo a usted se le ocurre que deben ser sancionados los y las asambleístas que no cumplan con este doble mandato” La Ley (igual las Constituciones) añadía, son hechas “para que, como las quinceañeras, sean violadas”.

Y, no sé porqué me acordé de la Ley de Ejercicio Profesional del Periodista, en vigencia desde el 30 de septiembre de 1975, que los medios de comunicación (de todo el país, grandes y/o medianos) se han limpiado con ella. ¿Quiénes? Pues los que ahora reclaman el cumplimiento de la Ley. ¿Y no son los mismos? Claro que si; los mismos, que cuando les conviene, demandan a los pendejos del país, que cumplan la Ley. La prueba es que en los medios comunicacionales (grandes y medianos) ¿quiénes mandan? Pues, abogados, economistas, sociólogos, aspirantes a diplomáticos, decanos, menos periodistas profesionales.

Se me ocurre pensar que los y las asambleístas que se burlan del pueblo ecuatoriano, por partida doble, ¿no pueden ser descalificados? El viejo abogado, se río y dijo; “lo más que les puede ocurrir es que no vuelvan a ser elegidos” Agregó: “Pero verá, que aparecerán en las listas que los viejos partidos políticos ya lanzarán, y no será nada raro, que algunos (algunitas) aparezcan en las propias listas de Alianza País”. Es que una cosa es como vemos la política desde las ciudades importantes; y otra, como se opera desde provincias. Seguramente el asambleísta Morán es de provincia. Y él si depende, como cantante, de las radios locales y de las televisoras idem.

Se me ocurre pensar que estamos a tiempo para que los asambleístas anti ley de comunicación, sean “popularizados” en todo el país, mediante el arbitrio de que alguien comience a hacer las listas de los que no deben regresar al Parlamento, porque se burlan de la voluntad popular. Si las elecciones son en febrero/2013, hay más que tiempo para eso; y para que no se diga que no conocían; me estoy refiriendo a los electores.

Y pienso que será saludable que aparezcan en esas listas algunos (nas) de las que los electores no deben votar, así aparezcan en las listas del MPD, de Pachakutec, de los guerreros de madera, de los demócratas cristianos y de los demócratas sociales, etc. Porque no es posible –pienso yo- que asambleístas que, por ejemplo, presentaron un proyecto de ley de comunicación, estén votando contra ese proyecto, solo porque la SIP lo dice. Para estos asambleístas vale más la SIP (con todo su desprestigio) que el Ecuador. Y, según este razonamiento, la lista es larga por quienes no debemos votar.

Por lo menos yo no votaré por ellos.

Quito, mayo 24/2012

Alberto Maldonado S.
Periodista – Ecuador

Puesto en línea por AlaiNet, América Latina en Movimiento

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