PERU: «La marcha por el agua», la prueba de fuego para el presidente Humala

El agua contra el oro en Minas Conga

por Redacción Central de SurAmericaPress

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El caso de Minas Conga en Cajamarca, en el norte de Perú, se ha convertido en un símbolo sobre la gestión de conflictos socioambientales del gobierno de Ollanta Humala. El mapa de potencialidades de la zona elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) certifica que Cajamarca acumula el 80% de las reservas de oro del país (60 millones de onzas), lo que la convierte en la región minera más grande de Sudamérica.

La marcha por el agua, que partió la semana pasada desde la norteña región de Cajamarca, llegó este viernes a Lima, para entregar sus propuestas de proyectos de ley para frenar el uso de materiales contaminantes como el mercurio en las actividades mineras y catalogar al agua como un Derecho Humano.

En la «Gran marcha nacional del agua» participan representantes de comunidades campesinas, indígenas, sociales y otros gremios que exigen al Gobierno que preserve las fuentes de agua y que se oponen a la minería en cabeceras de cuenca.
Durante su marcha, los manifestantes repetían arengas como «pequeños riachuelos hacen un río grande y poderoso» y «agua sí, oro no».

Entre sus principales reclamos están la anulación del polémico proyecto minero Conga en Cajamarca, la prohibición del cianuro y mercurio en las actividades mineras y la obligatoriedad de la licencia social para el funcionamiento de las minas.
Conga, con una inversión de 4.800 millones de dólares y desarrollada por la minera Yanacocha, la primera productora de oro en Suramérica, contempla drenar cuatro lagunas de Cajamarca, dos para extraer oro y las otras para almacenar los relaves, y reemplazarlas con reservorios.

Las actividades en Conga se mantienen suspendidas desde la huelga de 11 días que mantuvo un grupo de pobladores de Cajamarca en noviembre pasado, que culminó tras la declaración del estado de emergencia (excepción) en tres de sus provincias, después de un infructuoso diálogo entre el Gobierno y los huelguistas.

El pueblo peruano votó por cambios estructurales y profundos y el presidente Ollanta Humala a más de seis meses de gobierno no toma aún decisiones en el conflicto por la defensa de la soberanía de los recursos naturales y el medio ambiente, que atenta el polémico proyecto minero Conga, en Cajamarca.

Las movilizaciones y protestas para frenar la ejecución del Proyecto Minero más grande de Sudamérica, se multiplican y el ha sido declarado inviable por el gobierno regional de Cajamarca.

Presidente Ollanta olvidó su promesa

“No olvidemos que Ollanta Humala gana las elecciones presidenciales porque propone un cambio constitucional: acabar con los privilegios tributarios y revisar los contratos con las grandes transnacionales y muchas de ellas, que tienen privilegios tributarios como la empresa Newmont, son las que en este momento resisten y neutralizan las luchas populares”, denunció Gregorio Santos, Presidente de la región Cajamarca-Perú, al tiempo de sostener también que la Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas ha cerrado filas ante la creciente ola de rechazo popular.

El proyecto minero Conga, amenaza con acabar con las reservas de agua dulce de la región y, los estudios de impacto ambiental realizados por el propio Ministerio del Ambiente del gobierno peruano, produciría daños irreversibles al ecosistema de la región y contaminaría gravemente la cuenca hidrográfica del río Marañón, que como se sabe, es el principal afluente de la cuenca superior del Río Amazonas.

Los intereses económicos de Conga no son menores, se trata de un proyecto de la segunda mayor empresa de extracción de oro del mundo, en un país que ocupa el primer lugar en producción de oro en América Latina y el sexto a nivel mundial. Después del golpe de Estado de Fujimori, en 1993 la minera Yanacocha inicia sus operaciones, y con ella se da inicio al Proyecto Minero más grande de Sudamérica, con participación accionaria de la empresa estadounidense Newmont, del Banco Mundial y de la familia Benavides de la Quintana. Entonces, son intereses económico de la Newmont, intereses políticos y jurídicos que buscan no ceder en el actual marco regulatorio peruano, porque si se cede tendría que realizarse cambios constitucionales y tendría que producirse modificaciones en toda la base legal y tributaria del país. La legislación peruana, la Constitución de 1993, que fue hecha a la medida del neoliberalismo de Fujimori, logró incluir los gobiernos regionales en la estructura de Estado, estableciendo funciones que deberían ir transfiriéndose a los gobiernos regionales.

Es un proyecto altamente depredador. Choca con el discurso del presidente Ollanta Humala en las plazas de Cajamarca, Bambamarca y Celendín, cuando él preguntó: “¿qué cosan quieren ustedes, el oro o el agua?” y el pueblo dijo: “el agua”. Y nos dijo: “¿quieren vender la laguna?”, la gente dijo “no”. Entonces, respondió, “yo me comprometo a defender los recursos hídricos de Cajamarca”.

Habría que recordarle al presidente peruano del enorme impacto ambiental, el impacto social y el impacto pobla-cional, no están cuantificados ni valorizados.

Cajamarca, con Yanacocha, tiene 18 años de extracción de minerales a tajo abierto, con enormes lagunas de oxidación. El impacto más grande es el cambio radical del clima y el agua, fundamentalmente.

“Ojalá que algún día se estudien estos temas y, seguramente, terminaremos demostrando que las enfermedades del siglo XXI son las enfermedades causadas por la enorme evaporación de las grandes reservas de agua, o de las grandes pozas que quedarán con agua cianurada y que terminarán evaporándose y generando lluvias ácidas en todo ese espacio territorial donde se ubica Yanacocha. No tenemos hasta ahora un fondo de compensación ambiental, Cajamarca no tiene saneamiento básico culminado, la propia ciudad tiene problemas de agua y desagüe, de saneamiento y plantas de tratamiento de agua”, advierte Gregorio Santos, Presidente de la región Cajamarca-Perú.

“Esta movilización marca el inicio de la toma de conciencia del pueblo peruano, para que despierte. Sobre los recursos hídricos hay todo un andamiaje legal que entrega la soberanía de los mismos a las grandes trasnacionales y que, por lo tanto, nos plantea la necesidad de recuperarla. En Conga, en Cajamarca, no se juegan meramente la defensa de las lagunas sino, diríamos, que es la gota que rebasa el vaso de una enorme exigencia nacional en defensa de los recursos naturales, especialmente los recursos hídricos”, alerta Gregorio Santos cuando reafirma que diversos sectores de la población peruana han planteado la modificación de la Constitución Política del Estado, y el retorno a la constitución del 1979, con ello se exige la recuperación de la soberanía de las fronteras del territorio peruano.

Puesto en línea por SurAmericaPress, el 10/02/2012

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