BOLIVIA: TIPNIS e intangibilidad colonial. La sociedad hipócrita y sus cómplices

 

 

Ver el número 63 – Novembre 2011

por Fernando Vargas Mendez,  jilata del MINKA

Lo que el colonizado ha visto en su tierra es que podían arrestarlo, golpearlo hambrearlo impunemente; y ningún profesor de moral, ningún cura, vino jamás a recibir los golpes en su lugar ni a compartir con él su pan. Para el colonizado, ser moralista es, muy concretamente, silenciar la actitud déspota del colono, y así quebrantar su violencia desplegada, en una palabra, expulsarlo definitivamente del panorama.

Franz Fanon.

La llegada de los indígenas del TIPNIS conmocionó a la opinión pública, pero recreó estigmas coloniales de la sociedad boliviana, puesto que ahora el indígena está encargado a una nueva tarea: “cuidar la naturaleza”. Este nuevo objeto es situar al indígena como ser sobrehumano responsabilizándolo de cuidar la ecología del planeta del peligro de la contaminación, segregándolo al espacio “del bosque de la armonía”. Estas concepciones hipócritas refuerzan el pensamiento que se tenía del indígena, tanto desde el gobierno como de la sociedad.

La ley de los derechos de la madre tierra, era un principio fundamental del gobierno para segregar a los indígenas y contenerlos, llevando el discurso hasta a foros internacionales. Pero, con el proyecto de la construcción de la carretera Beni-Cochabamba, este discurso cae por su propia cuenta. No tomaba en cuenta la ley de los derechos de la madre tierra a los indígenas que viven en el TIPNIS; entonces, ¿para qué tanta parafernalia indigenista?, la verdad que estos discursos solo conlleva tropezarse con el indígena concreto.

La llegada de los indígenas, también motivó sentimientos de piedad y misericordia, que se tradujeron en apoyos incuestionables a los indígenas: “hay que apoyar a los hermanos indígenas, ellos cuidan los arboles por el futuro de nuestros hijos”. Esta actitud hipócrita demuestra claramente cómo es que el racismo no desapareció en la sociedad. Sin ir más lejos, ¿acaso en la ciudad de La Paz no se contamina igual o mucho más que en otros lugares? Miremos el río Choqueyapu, El lago Titicaca, la basura que generamos día tras día en nuestros hogares, ¿quién se encargara de preservar la ecología, ¿los indígenas?, permitimos que ellos limpien la basura que nosotros producimos, para eso somos clasificados como indígenas ecológicos.

En el atrio de la Universidad Mayor de San Andrés, había un cuadro que es el mejor ejemplo de cómo nuestros futuros profesionales miran al sujeto indígena, eran animales marchando: un mono encabezaba la marcha, detrás él, osos, leones, pumas aves con pancartas escritas en ella “el TIPNIS no se toca”:

“Y, en realidad, el lenguaje del colono, cuando habla del colonizado, es un lenguaje zoológico. Se alude a los movimientos de reptil del amarillo, a las emanaciones de la ciudad indígena, a las hordas, a la peste, el pulular, el hormigueo, las gesticulaciones. El colono, cuando quiere describir y encontrar la palabra justa, se refiere constantemente al bestiario.” (Fanon).

Esta situación pone en evidencia lo que piensan los indigenólogos, a la hora de pensar los problemas coloniales. No hace falta la coca y el alcohol para expresar fervientemente las diatribas más racistas de los universitarios, para con “este indio que gobierna”, “maricón”, “llama”, “cabrón” conceptos sacados del ideario intelectual universitario. Claro, estos indios no sirven para gobernar, deben irse.

El coliseo universitario fue el templo para expurgar las culpas. Hay que demostrar que nuestros profesionales sí hacen algo y se comprometen con los más desvalidos. Claro, el indígena había sido un humano —¡que sorpresa!— que sufre dolores y dolencias, no sólo cuando son reprimidos. Asistieron médicos, dentistas, profesores, indigenólogos o indiólogos para socorrerlos; ya quisiera que estos profesionales marchen hasta el TIPNIS para expurgar sus culpas y hacer allá su tan mentada labor humanitaria. Una periodista preguntaba a un indígena — ¿te gusta la cerveza?—, él respondía, —sí, también las mujeres— entrevista con el indígena para descubrir su humanidad. Tenía que pasar la marcha del TIPNIS para que nuestros sentimientos de piedad y misericordia se movieran, con estos pobrecitos.

Pero Bolivia se divide; como nunca el país está en conflicto, este estado de intolerancia nunca antes visto. Pero la pregunta es: ¿cuándo Bolivia estuvo realmente unificada? Los cristianos oran para que su Dios y su Biblia no hagan de Bolivia un Sodoma y Gomorra, oran también para que los indígenas sigan sumisos, timoratos y paguen diezmos manteniendo intangible la pobreza cristiana; los opositores gritan: “por qué reprimen a nuestros hermanos indígenas del oriente”. ¿Por qué no gritaron antes, cuando esos indígenas eran pateados, pisoteados y humillados? No, ahora son sus hermanos. Este sentido de propiedad que se maneja para con los indígenas, “nuestros”, ese objeto cosa que está a disposición. Claro, la división es clara, indígenas de izquierda, colonizadores, bartolinas y los indígenas de derecha venidos de las ONGs, en el fondo ellos tienen una tarea histórica: preservar los intereses de su amo a costa de su vida.

Los indígenas, estos seres supra humanos cósmicos, que dialogan con los pajaritos en el bosque de la armonía, acaso descendieron marchando para envararse con los delirios exóticos de la izquierda paternalista conservadora del MAS, esta izquierda que se dice marxista, no sólo la del gobierno, también de los intelectuales revolucionarios de lectura encasillada en los libros, ¿tendrán que marchar hasta el TIPNIS para ver lo que está en sus narices? Estos indígenas cósmicos también buscan desarrollo. ¿Que involucra esto?: trabajo. “Habían sido inteligentes”, eso decía una profesora de un niño que llegó con la marcha. Pero se maneja el concepto de “intangibilidad” que dice entrelineas: “no, ustedes ahí nomas, tenemos que preservarlos”, “ustedes son los verdaderos encargados de preservar su salvajidad”. La idea viene bien encaminada, ¿“segregación” o “auto segregación”?, pero acudamos al mismo Marx para despejar dudas:

“Como creador de valores de uso, como trabajo útil, pues, el trabajo es, independientemente de todas las formaciones sociales, condición de la existencia humana, necesidad natural y eterna de mediar el metabolismo, que se da entre el hombre y la naturaleza, y, por consiguiente, de mediar la vida humana”. (Marx. El Capital. Vol. 1)

A la hora de estudiar tensiones creativas, también propondremos soluciones creativas a las tensiones creadas por los círculos ministeriales. Demás está decir, ahora, quien es el verdadero problema.

La marcha del TIPNIS también aglutinó a las fuerzas más reaccionarias en contra del gobierno del MAS, y a favor del colonialismo. Desmitificó la mentira inventada del “buen indígena armónico”. Estas mitificaciones sólo con lleva continuar con el estado colonial. Se debe retomar y repensar cómo es que se piensa la descolonización, para no tropezarse con construcciones míticas que llevan a fracasos políticos.

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