PERU: Alejandro Toledo y la democracia “made in USA”

Perú regresó por un día al Jurásico.
Alejandro Toledo y la democracia “made in USA”

por José Suarez Danós

Inclusive llegarían a suponer encontrarse frente a uno de los más acérrimos y abnegados defensores del sistema democrático en el planeta.

Pero las cosas no son como las pintan los diferentes medios de prensa internacional del “sistema”, que coadyuvan al embuste que pregona. Estas son diferentes.

El ex presidente peruano que durante su mandato (2001-2006) logró ostentar el índice más bajo de aprobación en la población que poseyera mandatario alguno del Perú en los últimos 50 años -6 %-, alcanzó esas cifras después que engañando las expectativas de cambio de una nación que culminaba una década de dictadura, con su gestión entregara la soberanía nacional al gobierno de los EE.UU. -George Bush- y diera ingreso a los negociados del neoliberalismo transnacional.

Por esas razones, hasta fue sugerida su vacancia en la presidencia de la república y tuvo que afrontar la rebelión de un sector de la población (2005) liderada por el militar en retiro Antauro Humala -hermano del actual presidente-.

Como es característico dentro de “el sistema”, Toledo sólo apeló a la fórmula de reprimir el levantamiento señalando que con ello “salvaba a la democracia”, pero eludiendo sin embargo referirse a la miseria y exclusión social crecientes que había venido generando con su doblez político -causales del alzamiento-.

El falaz ex mandatario que en su gestión osó auto-denominarse Pachacutec –el más eficiente gobernante Inca-, terminado su gobierno no tuvo mejor idea que incursionar en la actividad –rentable- de promover una ONG estadounidense para “defender la democracia”, pese a que en su momento presidencial despreció a ese sistema.

Pero con ese parecer sobre democracia y en razón a su “ideología”, nos preguntamos, ¿ a qué “democracia” expresa defender Toledo ?

En ello hay que ser sumamente perspicaces para no dejarse engañar por el discurso dicotómico que emplea en sus ambiguas declaraciones.

La “democracia” a la cual Toledo alude auspiciar, no es otra que “la democracia imperial” de los EE.UU., una especie de remedo entre la helénica y la francesa, cuya versión híbrida ha sido adaptada para el funcionamiento de un imperio mundial.

En ella el ciudadano no tiene ninguna participación ni decisión alguna, excepto en el momento aquél, en que se le requiere para ratificar electoralmente a los candidatos que el pueblo no seleccionó y que fueron “escogidos” por cúpulas político-económicas de interés –normalmente desde la potencia-.

En la “democracia” de Toledo se remarca que para la toma de decisiones, más valor tiene “la representatividad” del pueblo “por otros” –“los escogidos”-, que la “participación democrática” en si del pueblo mismo para decidir correctamente su futuro.

En medio de todos estos criterios, cave plantearse entonces algunas interrogantes: ¿qué es el “Centro Global Para el Desarrollo y la Democracia” (CGDD)? ¿cuál es su relación con la “NED”? ¿por qué, esa ONG pese a ser de origen estadounidense, no se orienta hacia ese país actualmente urgido por democracia? ¿por qué si lo hace en países de Latinoamérica entrometiéndose ? ¿Por qué razón siendo Alejandro Toledo el menos idóneo, se ubica en el rol de “adalid” del sistema democrático latinoamericano?

Todo ello tiene explicaciones que se muestran aparentemente como confusas, pero que en realidad son de fácil entendimiento, si se ausculta en los orígenes foráneos de la ONG.

El “Centro Global Para el Desarrollo y la Democracia” es una filial –“franquicia” en lenguaje neoliberal- de la “Fundación Nacional para la Democracia” (NED) (1).

Y el concepto más completo sobre lo que es la NED, lo formulan la abogada y escritora estadounidense Eva Golinger y el sociólogo francés Romain Migus en su obra de investigación “La Telaraña Imperial: Enciclopedia de la Injerencia y Subversión”-2009, en la cual ambos desmadejan las redes de inteligencia y de poder de los EE.UU. en todo el mundo (2).

Golinger y Migus definen a la NED, como un órgano del Departamento de Estado del gobierno de los EE.UU. creado en 1984 para reemplazar en el ámbito público la “feroz y encubierta imagen” de la CIA, por una mediática y estéticamente “más aceptable y abierta”, cuya finalidad sea cumplir la misma tarea que desempeñaba la CIA en la “desestabilización de democracias y gobiernos constitucionales incómodos para los EE.UU. y para su política imperial”.

Las definiciones y apreciaciones de los mencionados investigadores, están basadas en documentos oficiales desclasificados por el gobierno de los EE.UU., obtenidos bajo la ley de acceso a la información (FOIA) de ese país.

En ese concepto la ONG de Toledo no sería otra cosa sino, un brazo de la inteligencia estratégica de los EE.UU. para subvertir regímenes democráticos legítimos “no agradables” al gobierno de los EE.UU., y orientar a otros, a sus conveniencias.

No extraña por ello que dentro de su organización, sea el ciudadano estadounidense Pedro Kuczinsky Goddard -agente político de su país en el Perú-, ó “mister Kuczinsky” como lo suele llamar Toledo, uno de los personajes del “mundillo político” peruano que lo acompañen en esa “sublime tarea democrática”.

La reciente “Cumbre de ex Presidentes de Latinoamérica” promovida por el ex mandatario y su ONG en Lima (Perú) -11 de Setiembre último- para “conmemorar” el 10º aniversario de creación de la Carta Democrática Interamericana de la OEA, expresó dentro de una serie de matices, los verdaderos propósitos a los que contribuye su labor.

Sino veamos quiénes fueron “sus” ex mandatarios invitados.

Los asistentes fueron los tristemente recordados en sus países, Vicente Fox, de México; Jaime Paz Zamora y Carlos Mesa, de Bolivia; Fernando de la Rúa, de Argentina; Ernesto Samper y Cesar Gaviria, de Colombia; Martín Torrijos y Nicolás Ardito, de Panamá; Antonio Saca, de El Salvador; Gustavo Noboa y Rodrigo Borja, de Ecuador; Hipólito Mejía, de República Dominicana; Alejandro Toledo, del Perú; y por España (Europa), José María Aznar -clamado por los “indignados” de su país-.

Todos ellos –de idéntico modo- se caracterizaron en sus respectivos gobiernos, por su carencia de arraigo popular, por ser fieles colaboradores del imperio estadounidense en la depredación neoliberal de sus países –incluso Aznar- y por actuar en contra de los intereses de sus respectivos pueblos.

Adicionalmente, todos -de similar manera- contaron con el mismo “perfil democrático” que mostró Toledo a lo largo de su gobierno –de decisiones sin consulta, “si ó si”-.

Finalmente, para tocar sólo un punto más, veamos como abordó la “cumbre de demócratas” de Toledo en su “Declaración Final”– con OEA e Insulza inclusive-, el vigente problema de las democracias latinoamericanas basado en la permanente injerencia y golpes de Estado de los EE.UU. contra gobiernos del continente -Venezuela 2002, Honduras 2009, Ecuador 2010-, sólo en los 10 años de edad “conmemorados” de la “Carta Democrática Interamericana de la OEA” (2001-2011).

La respuesta es asombrosa, para un foro sobre democracia en Latinoamérica: “no hay ninguna mención”, “no existe referencia a ello”, -ó en lenguaje corriente-, “no se oye padre” (3).

Obvian las palabras.

En tanto, Toledo cuyo discurso ahora es de “inclusión social”, ya ha “amenazado” al flamante presidente peruano Ollanta Humala con otorgarle sólo 100 días de plazo, para proceder de inmediato a “opinar” sobre su gobierno.

¿ Estamos en el “mundo al revés” de Galeano ó en el mundo de los caraduras ?

Puesto en línea por SurAmericaPress el 16 Septembre 2011

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