CHILE – BOLIVIA: Opiniones chilenas sobre la demanda marítima boliviana

por Jorge Edgar Zambrana, Analista de Historia

La comprensión hacia la demanda de reivindicación marítima boliviana en Chile, es mayor de lo que se piensa. No solo las organizaciones populares, sino también buena parte de la intelectualidad de ese país, asume que existe un asunto pendiente entre Bolivia y Chile, que debe ser resuelto por un imperativo no solo histórico sino también económico y político.

José Miguel Vicuña, Pedro Godoy, Cástulo Martínez y Tomas Moulian, todos historiadores e intelectuales chilenos, hacen conocer que los avances y acercamientos que durante años se produjeron entre ambos países marcan detalles importantes que por diferentes intereses no fueron difundidos a nivel oficial.

Pedro Godoy, en un trabajo publicado por el Centro de Estudios Chilenos, critica los “arcaicos estereotipos” que despojados de objetividad e impregnados de “altanería racista”, llegan a afirmar que Bolivia “jamás tuvo mar”.

“Estamos al borde del centenario del Tratado de 1904 y la sola lectura de sus artículos permitiría -si hubiese ánimo de reconciliación- captar cómo se equivocan nuestros iracundos patriotas”, indicaba en esa oportunidad Godoy.

El análisis que hace Godoy de dicho Tratado es sencillo y contundente. Recuerda que dicho documento establece que Bolivia “cede a perpetuidad el territorio de Antofagasta” a cambio de cuantiosa indemnización y de libre tránsito incluyendo ferrovía.

¿Se puede ceder algo ajeno y obtener de yapa compensaciones? ¿Por qué hubo consulados de Chile en Antofagasta con filiales en Mejillones, Cobija, Tocopilla y Taltal? pregunta en consecuencia el académico chileno.

El escritor chileno José Miguel Vicuña en su notable trabajo titulado Antecedentes del movimiento intelectual de la Guerra del Pacífico hasta 1920 publicado en la Revista bimestral de Ciencias, Letras y Artes de la Universidad de Concepción (Chile), califica como una actitud inmoral “la conquista a mano armada de las tierras salitrosas de Bolivia y de Perú, para proteger los intereses de los industriales y mineros chilenos allí establecidos”.

Cástulo Martínez, escritor chileno, radicado en Arica, en la introducción de su libro “Chile Depredador”, explica que su propósito “es desmalezar el terreno histórico afectado por la doctrina de la negación, y presentar la verdad limpia y brillante, para que su fulgor alumbre al pueblo chileno y lo persuada pedir a las autoridades que accedan estudiar, conjuntamente con Bolivia, la fórmula que permita a esta nación contar, una vez más, con un puerto propio en la extensa costa chilena, respetando el decoro, la dignidad y los intereses de ambos países”.

La obra cita el decreto del Libertador Simón Bolívar, en su condición de jefe del gobierno boliviano, que estableció a Cobija como puerto mayor de las provincias altoperuanas, decreto que, afirma Martínez, “echa por tierra la patraña presentada por la historiografía oficial chilena de que Bolivia nunca tuvo mar”.

Tomás Moulian, tambien escritor chileno en su artículo, “La guerra del Pacífico, el mar para Bolivia y la gloria”, publicado en la página web El Mostrador sostiene que se debe ver la Guerra del Pacífico “sin orgullo ni falso patriotismo”.

La visión que tiene Moulian de la Guerra del Pacífico, está muy alejada de la que se muestra en los textos escolares y que bajo el criterio de legitimación nacional, tergiversa y deforma la verdad histórica.

“Fue un conflicto armado por defender nuestras propiedades y derechos en las tierras del salitre, una guerra comercial como muchas de esa época. Tiene que ver con el desarrollo capitalista de nuestro país, más que con otra cosa”, sostiene.

Afirma que esa guerra “en realidad, tiene relación con decisiones de política económica que nos permitían, o si se quiere forzaban, a usar nuestras potencialidades como Estado en la lucha contra pueblos hermanos por el dominio de un recurso natural, cuya conquista nos iba a permitir la primera modernización capitalista de nuestro siglo”. Sostiene que Chile, en la Guerra del Pacífico, humilló con daños territoriales a dos pueblos hermanos, al Perú en forma coyuntural pero en cambio a Bolivia se la obligó “a soportar una pérdida que todavía dura”, concluye.

Salvador Allende y el mar

“Ha llegado la hora de la gran reparación de una injusticia (…) Chile tiene una centenaria deuda y estamos dispuestos a emprender una solución histórica. Bolivia retornará soberana a las costas del Pacífico”. (Salvador Allende)

“No somos Gobierno de la oligarquía minoritaria, somos el pueblo”, le dijo el fallecido presidente de la República de Chile, Salvador Allende, al escritor y periodista boliviano Néstor Taboada Terán, el jueves 12 de noviembre de 1970. “No le pedimos nada al sufrido pueblo trabajador boliviano, queremos solamente reparar el despojo cruel del que ha sido víctima”, añadió el ex Primer Mandatario a los seis días de haber sido posesionado.

Esta histórica postura refleja el pensamiento de solidaridad e integración latinoamericana del Presidente mártir, asesinado durante el golpe militar del 11 de septiembre de 1973 que encabezó Augusto Pinochet, quien instauró una sangrienta dictadura que cobraría en las siguientes semanas, meses y años, miles de detenidos, torturados, muertos y desaparecidos.

Allende fue candidato a la presidencia de Chile en cuatro oportunidades: en las elecciones de 1952 obtuvo un magro resultado; en 1958 alcanzó la segunda mayoría relativa tras Jorge Alessandri; en 1964 obtuvo un 38% de los votos, que no le permitieron superar a Eduardo Frei Montalva; y, finalmente en 1970, en una reñida elección a tres bandas, obtuvo la primera mayoría relativa de un 36,3% siendo electo por el Congreso Nacional. De ese modo, se convirtió en el primer presidente marxista que accedió democráticamente al poder, no sólo en Chile sino en América Latina

Durante la entrevista, Allende le manifestó —asegura Taboada Terán— que se hallaba dispuesto a iniciar el tiempo de la reparación de agravios, la injusticia centenaria que pesaba sobre Bolivia. Chile tenía un Gobierno popular, Bolivia también y Perú. Y en ese momento, de forma sorpresiva Allende pronunció: “Bolivia retornará soberana a las costas del mar Pacífico”.

Taboada dice: “Nunca había imaginado, como es lógico suponer, oír de los labios de un chileno y nada menos Presidente de la República”. Allende apostaba a una negociación de pueblo a pueblo, no de oligarquía a oligarquía.

En esa memorable entrevista con Taboada Terán, Allende señaló: “los escritores y todos los hombres y mujeres de buena voluntad deben venir a Chile y explicar sus anhelos, discutir, crear las condiciones objetivas y subjetivas en el pueblo chileno para poder llegar al feliz entendimiento”.

Y 36 años después de que Allende expresara su disposición para que Bolivia vuelva al mar; el 22 de enero de 2006, un gobierno liderado por un indígena aymara: Evo Morales Ayma, asumió la conducción del Estado boliviano, apostó por la diplomacia de los pueblos y en marzo de ese año, durante su primera visita a Chile, miles de chilenos no sólo lo aclamaron —en un escenario deportivo— sino que gritaron “Mar para Bolivia”.

En las pancartas extendidas se leía: “América sin fronteras con Mar para Bolivia”, “Chile y Bolivia, un mar de amigos” y “Evo amigo, el pueblo Chileno está contigo”, mientras ondeaban decenas de banderas bolivianas y chilenas, y otras con el rostro de Salvador Allende impreso.

Es que 36 años antes, el Presidente mártir había asegurado: “Caminaremos juntos en la gran tarea histórica de América Latina. Ha llegado la hora de la gran reparación de una injusticia cometida contra Bolivia. Chile tiene una centenaria deuda con Bolivia y estamos dispuestos a emprender una solución histórica. Bolivia retornará soberana a las costas del Pacífico”.

Lo trascendente es que aquella visión del fallecido Presidente chileno ya no es solitaria detrás de la cordillera de los Andes. Es que Allende buscó el entendimiento de dos pueblos hermanos, en el mutuo respeto y en la paz que nos encaminará a reparar una gran injusticia.

Puesto en línea por AlaiNet, América Latina en Movimiento 

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Una risposta a “CHILE – BOLIVIA: Opiniones chilenas sobre la demanda marítima boliviana

  1. MAR PARA BOLIVIA

    Mar para Bolivia. Esto es lo que reclaman los bolivianos a los cuatro vientos; y algunos chilenos se hacen parte de él, un mínimo de personas en realidad,
    afortunadamente; lo hacen desde un sentimiento idealista, humanitario, americanista, altruista si se quiere. Sin embargo, en éste
    caso, el idealismo no cuenta, queda fuera, porque están en juego múltiples otros factores que se contraponen absolutamente con aquéllos sentimientos;
    son los factores históricos, económicos, geopolíticos, de seguridad, de costumbres y convivencias, y, en principal medida, por el factor confianza;
    claro, la confianza viene en éste caso en particular a jugar un rol fundamental, un rol principal; y es que los bolivianos dicen no confiar en Chile;
    nosotros, los chilenos, decimos lo mismo; concordemos entonces que el sentimiento es mutuo.
    Pero,……¿Por qué los chilenos no confiamos en los bolivianos?. Principalmente por dos factores claves: su falta de apego al derecho y su carácter emocional, algo
    que los transforma en personas absolutamente inestables; allí está su triste record histórico de ser el país con más golpes militares y revoluciones de toda
    América latina, no obstante que ahora han tenido una mayor estabilidad con Evo Morales, sin embargo, el país es continuamente paralizado por huelgas, marchas
    y contramarchas de indígenas que protestan por todo y que no lo hacen pacíficamente sino con dinamita en la manos, hiriendo a personas, muriendo
    y matando si fuese necesario a sus revoltosos planes. Esta es la palabra que mejor los define, “REVOLTOSOS”.
    Subyace en todo esto el vicio del masticado de la hoja de coca, el “ acullicu” como le llaman, y la cocaína misma, como no, que también la comercian y la consumen; esto es algo
    muy lamentable porque el pueblo boliviano, por esa ancestral costumbre, ya no está razonando bien ni actuando como sería deseable. ¿Deberíamos confiar en personas
    que demuestran tal grado de inestabilidad emocional y conflictividad, como para acordar algo que signifique avecindarlos a Arica con soberanía ?.
    Y lo anterior no es todo, ahora también se dedican al robo y/o canje de droga por vehículos de países limítrofes, siendo Chile el más perjudicado,
    sin que hasta ahora el gobierno boliviano haya hecho nada por devolver un sinnúmero de vehículos que permanecen en su territorio con su total beneplácito ,
    haciéndose, entonces, parte de dicho ilícito. Esto es de la mayor importancia para objetivar el comportamiento ilegal y delincuencial boliviano, que es transversal a todo nivel
    de su población y que nos permite prever lo que le esperaría a Arica en caso de tener vecinos como éstos; consideremos además, que la cárceles del norte chileno están
    plagadas de éstos personajes y para muestra un botón: recientemente Chile ha indultado a 451 delincuentes bolivianos para aliviar la congestión en esos recintos carcelarios y
    puestos en la frontera.
    Tenemos entonces una realidad que nos habla del desapego al derecho del pueblo boliviano, que nos habla de su inestabilidad emocional y vicios agregados;
    Son personas, por tanto, que acostumbran solucionar sus problemas o diferencias con abundante alcohol, con abrazos o con golpes, pero nada mediante la ley o la justicia.
    A tal grado llega este grave problema de desapego al derecho, que existe un juez llamado Gualberto Cusi, que “ consulta” las hojas de coca para resolver casos penales
    complicados, aquellos casos que mediante el derecho no consigue solucionar, ¿ inaudito, verdad?, y éste Juez forma parte nada menos que del Estado boliviano;
    insisto otra vez, ¿ Querríamos confiar y acordar algo con personas así ?. ¿Qué seguridad nos daría, como país, acordar algo con Bolivia si mañana seguro estarán
    reclamando y queriendo anular lo acordado?. Claro, porque ésta práctica no es tan sólo del pueblo boliviano sino también de sus propios gobiernos .
    Para verificar esto es muy saludable y esclarecedor que revisemos la historia, ella nos dice que Bolivia ha incumplido dos tratados con Chile, el de 1866 y el de 1874,
    generando por tal razón, en 1879, la guerra del Pacífico, de la cuál paradójicamente nos culpan a nosotros, algo que la historia los desmiente categóricamente; para tal
    efecto habría que leer simplemente la carta que Hilarión Daza le envió el 1° de Febrero de 1879 a Severino Zapata, Prefecto del Litoral, donde se burla de Chile y de los
    inversionistas ingleses, y deja al trasluz toda la maquinación y conspiración peruano-boliviana en contra de Chile, donde incluso se buscó incorporar a la propia Argentina
    en aquél maquiavélico plan fraguado por éstos “amistosos y confiables” vecinos. Y sucede entonces que estos derrotados quieren lavar sus culpas y desgracias culpando
    a los vencedores mediante embustes y tergiversaciones históricas; eso no es nada nuevo, lo preocupante es que alguno pocos compatriotas nuestros caen en ese lastimero
    juego produciendo en ellos un inmerecido sentimiento altruista.
    No niego que hubo odiosidades mutuas previas, y que la cuestión no es tampoco llegar y decir que Chile no tuviese responsabilidades, porque existían dificultades en la definición
    de las fronteras comunes una vez independizadas la naciones, pero claramente no fue Chile quién prendió la mecha de la guerra sino Bolivia, al violar flagrantemente el
    Tratado de 1874, creyéndose amparada por la fuerza de las armas peruanas según el Tratado Secreto de 1873 con esa nación; o sea, mientras acordaba con Chile el tratado
    de 1874, firmaba con Perú el Tratado Secreto de Alianza contra Chile.
    Se han conformado así entre estos tres países, fuertes y profundas divisiones, que no creo que hagan aconsejable escarbar en esas viejas heridas, que aún están costrosas, y que
    nada dice que vayan a sanar definitivamente por el carácter de éstos pueblos , principalmente peruano y boliviano, que no perdonarán jamás el haber sido derrotados; hacer
    modificaciones fronterizas pensando que al fin podremos restañar esas heridas, sólo generará un incrementos de odios y rencillas, que hoy, a través de la web, ya se multiplican
    por millones, algo que en el pasado no sucedía, y que complejiza nuestras relaciones toda vez que el pueblo chileno, muy mayoritariamente, no desea ninguna modificación de sus
    fronteras, bañadas por la sangre de nuestros compatriotas que entregaron sus vidas allí, mucho más aún cuando Bolivia constantemente nos agrede en foros internacionales y se niega
    a mejorar nuestra relaciones, negándose con fuertes declaraciones a efectuar algún comercio de interés para Chile (“Ni una molécula de gas para Chile”, dijeron); es decir,
    su postura es intransigente e inamistosa, que no permite siquiera un trato respetuoso como para abrir las puertas al diálogo constructivo y beneficioso para ambos pueblos.

    Entonces, considerando todo lo expuesto, debemos contestarnos nuevamente: ¿ podemos ingenuamente y tocados en nuestras fibras, por altruismo y el americanismo, confiar así
    como así, de que lo que mañana se pudiese pactar con Bolivia lo respetará?. NO, por ningún motivo debemos creer que eso sucederá, porque a los tratados incumplidos ya mencionados,
    habría que sumar ahora, en pleno siglo XXI, que Bolivia ha modificado su Constitución Política para anular unilateralmente cualquier tratado que no le convenga; esto tiene nombre y
    apellido, se llama Tratado de 1904 con Chile. Y es algo totalmente antijurídico.

    Pero supongamos que un día nos pillasen medios ebrios y les “regalásemos ” una playita de 10 o 12 KMS.?. Si, entendió bien…..”LES REGALÁSEMOS”, porque además de todos los
    problemas y luchas internas que significarían para Chile otorgarles una franja hacia el Océano, ellos, los provocadores, lo quieren GRATIS, y no es chiste; Bolivia no quiere
    hacer un canje territorial con Chile sino que se les entregue, sin costo alguno para ellos, su tan anhelado mar. Alegan que Chile debe “resarcir” el daño que les ocasionó la guerra.
    Muchos chilenos, bien inspirados, quisieran ayudar en la solución del problema de la mediterraneidad boliviana………pero, ¿gratis?…… ¿Alguien podría estar de acuerdo con ello?
    ¿Alguien se imagina que algún Presidente de Chile sería capaz de poner su nombre en la historia negra de Chile, como aquél que le regaló parte de nuestro territorio a Bolivia sin
    nada a cambio?… ¿Algún Presidente de Chile querrá que su nombre sea ultrajado históricamente y su caudal político, y el de su propio partido estigmatizado
    eternamente por haber sido aquél que regaló, magnánimamente, nuestro territorio a otro país?.
    Esa pregunta tiene una sola y clara respuesta.

    OTRAS CONSIDERACIONES IMPORTANTES
    ARICA.
    Alternativa Uno: Esbozo bajo el supuesto que se le otorga un corredor a Bolivia:
    Imaginemos a Arica colindante con un territorio boliviano por donde se trafica droga y donde Bolivia jamás establecería una ciudad propia semejante a Arica, porque entre otras cosas,
    existe una falta de espacio útil para ese objetivo, porque no existen lo medios económicos ,porque falta agua potable,… o simplemente, porque …….¿ para que construir una ciudad, si
    sus conciudadanos podrían dormir, y mejor aún, vivir en Arica, y …..¡NO CONSTRUIRIAN NADA!, tal vez un puerto pequeño, algo para los pescadores, fomentándose así la migración
    boliviana hacia Arica, a territorio chileno, no hacia el corredor boliviano; entonces, como es lógico, seguirían utilizando nuestros puertos, incomparablemente mejores y más cómodos
    para ellos, ya construidos, y obviamente, nada que invertir en puerto; entonces no harían ninguna inversión de importancia, ni ciudad ni puerto, y esto debemos entenderlo de una buena
    vez porque la demanda marítima boliviana es principalmente una cuestión sentimental ya que sus necesidades portuarias están satisfechas , sin duda, y que en cualquier caso pueden ser
    mejoradas ; en todo caso, éste supuesto, tendría algo positivo para Chile que es el que se mantendría el statu quo comercial respecto de Bolivia y de las otras naciones del Atlántico que
    necesitan salir al Pacífico.
    Sin embargo, la droga lo contaminaría igualmente todo, haciendo de Arica una ciudad que vería fuertemente incrementada la criminalidad y la sana convivencia de nuestros compatriotas
    ariqueños.

    Alternativa 2:-

    O tal vez, construirían un gran puerto, un mega puerto, uno que compitiera con Arica, Iquique y Antofagasta ; ignoro si la geografía de la zona lo permitiría, pero supongamos
    que sí, y que por tanto nos pudiese hacer la competencia con la carga brasileña, argentina, uruguaya, y paraguaya que irá a Asia, porque eso vendrá , sin duda.
    ¿Esto sería bueno para Chile?. Es obvio que económicamente a Chile no le convendría, porque tendríamos una competencia adicional a Perú, y nuestros puertos
    y nuestras ciudades del norte lo resentirían, y Chile entero también. ¿ Es entonces conveniente para Chile, agregar a Bolivia como un competidor portuario más en
    el Pacífico?
    Mi parecer es que en ninguna de ambas alternativa le resulta conveniente al país aceptar a Bolivia como propietario de un corredor colindante a la línea de la concordia.
    En éstas alternativas analizada, lo que se vislumbra son sólo percepciones negativas para Chile, especialmente para Arica, por los graves riesgos de transformarse en una ciudad
    paupérrima, dominada por el narcotráfico y la delincuencia de tres países, algo enteramente indeseable especialmente para los ariqueños.
    En éste sentido habría que recordar que en el tráfico de drogas desde Bolivia al mundo entero, ha estado comprometido sin duda el propio Estado boliviano, algo que se ha querido
    ocultar, pero , el apresamiento del General de la Policía boliviana, Sr. Sanabria, que actualmente cumple una condena de 14 años de prisión en EEUU es la prueba palpable
    de tal aseveración; decir además, que la fuerza policial antidrogas de Bolivia, con la cuál trabaja muy de la mano el General Sanabria, hasta el día de hoy, 06 de Noviembre de 2012
    no existe ningún detenido por el caso Sanabria en ese cuerpo policial, algo a todas luces inexplicable, porque no es posible que ese General hubiese gestionado sólo el tráfico por
    el cuál fue detenido y condenado, y todo conduce a pensar que aquella fuerza policíal (FECNL) tuvo participación en ese tráfico de drogas y tal vez lo continuará haciendo.
    Y la eventual construcción de una ciudad boliviana colindante a Arica podría llegar a ser igualmente algo indeseado para Chile. Aunque el incremento poblacional podría
    generar una mayor actividad económica en Arica sería a costa de una paupérrima convivencia; con una contaminación marina de inimaginables consecuencias; con conflictos permanentes
    entre ciudadanos chilenos y bolivianos; entre sus pescadores; con violaciones frecuentes a los espacios marítimos de Chile, incluso aéreos, generándose así el peor de los ambientes
    para una convivencia sana entre dos pueblos que mantienen heridas que podrían ser reabiertas con gran facilidad.
    Sumando y restando, a mi juicio no existe posibilidad alguna que Chile le otorgue a Bolivia una salida soberana al Pacífico, bajo ninguna de las alternativas analizadas.
    Aclaro que éste análisis es de pensamiento personal, dictado por mi conciencia de chileno que ama incondicionalmente a su patria y que en él no se incluye información de otros análisis
    que particulares o instituciones estatales pudieren haber efectuado; tampoco contiene cifras duras, que tal vez fueren deseable de incorporar, pero como considero que la balanza
    está tan claramente inclinada en contra de la aspiración boliviana, que las hacen prácticamente innecesarias.
    Terminamos afirmando que: NINGÚN PAIS DEL MUNDO, REGALA SU TERRITORIO.

    Patricio Bustos Cuevas

    MAR PARA BOLIVIA

    Mar para Bolivia. Esto es lo que reclaman los bolivianos a los cuatro vientos; y algunos chilenos se hacen parte de él, un mínimo de personas en realidad,
    afortunadamente; lo hacen desde un sentimiento idealista, humanitario, americanista, altruista si se quiere. Sin embargo, en éste
    caso, el idealismo no cuenta, queda fuera, porque están en juego múltiples otros factores que se contraponen absolutamente con aquéllos sentimientos;
    son los factores históricos, económicos, geopolíticos, de seguridad, de costumbres y convivencias, y, en principal medida, por el factor confianza;
    claro, la confianza viene en éste caso en particular a jugar un rol fundamental, un rol principal; y es que los bolivianos dicen no confiar en Chile;
    nosotros, los chilenos, decimos lo mismo; concordemos entonces que el sentimiento es mutuo.
    Pero,……¿Por qué los chilenos no confiamos en los bolivianos?. Principalmente por dos factores claves: su falta de apego al derecho y su carácter emocional, algo
    que los transforma en personas absolutamente inestables; allí está su triste record histórico de ser el país con más golpes militares y revoluciones de toda
    América latina, no obstante que ahora han tenido una mayor estabilidad con Evo Morales, sin embargo, el país es continuamente paralizado por huelgas, marchas
    y contramarchas de indígenas que protestan por todo y que no lo hacen pacíficamente sino con dinamita en la manos, hiriendo a personas, muriendo
    y matando si fuese necesario a sus revoltosos planes. Esta es la palabra que mejor los define, “REVOLTOSOS”.
    Subyace en todo esto el vicio del masticado de la hoja de coca, el “ acullicu” como le llaman, y la cocaína misma, como no, que también la comercian y la consumen; esto es algo
    muy lamentable porque el pueblo boliviano, por esa ancestral costumbre, ya no está razonando bien ni actuando como sería deseable. ¿Deberíamos confiar en personas
    que demuestran tal grado de inestabilidad emocional y conflictividad, como para acordar algo que signifique avecindarlos a Arica con soberanía ?.
    Y lo anterior no es todo, ahora también se dedican al robo y/o canje de droga por vehículos de países limítrofes, siendo Chile el más perjudicado,
    sin que hasta ahora el gobierno boliviano haya hecho nada por devolver un sinnúmero de vehículos que permanecen en su territorio con su total beneplácito ,
    haciéndose, entonces, parte de dicho ilícito. Esto es de la mayor importancia para objetivar el comportamiento ilegal y delincuencial boliviano, que es transversal a todo nivel
    de su población y que nos permite prever lo que le esperaría a Arica en caso de tener vecinos como éstos; consideremos además, que la cárceles del norte chileno están
    plagadas de éstos personajes y para muestra un botón: recientemente Chile ha indultado a 451 delincuentes bolivianos para aliviar la congestión en esos recintos carcelarios y
    puestos en la frontera.
    Tenemos entonces una realidad que nos habla del desapego al derecho del pueblo boliviano, que nos habla de su inestabilidad emocional y vicios agregados;
    Son personas, por tanto, que acostumbran solucionar sus problemas o diferencias con abundante alcohol, con abrazos o con golpes, pero nada mediante la ley o la justicia.
    A tal grado llega este grave problema de desapego al derecho, que existe un juez llamado Gualberto Cusi, que “ consulta” las hojas de coca para resolver casos penales
    complicados, aquellos casos que mediante el derecho no consigue solucionar, ¿ inaudito, verdad?, y éste Juez forma parte nada menos que del Estado boliviano;
    insisto otra vez, ¿ Querríamos confiar y acordar algo con personas así ?. ¿Qué seguridad nos daría, como país, acordar algo con Bolivia si mañana seguro estarán
    reclamando y queriendo anular lo acordado?. Claro, porque ésta práctica no es tan sólo del pueblo boliviano sino también de sus propios gobiernos .
    Para verificar esto es muy saludable y esclarecedor que revisemos la historia, ella nos dice que Bolivia ha incumplido dos tratados con Chile, el de 1866 y el de 1874,
    generando por tal razón, en 1879, la guerra del Pacífico, de la cuál paradójicamente nos culpan a nosotros, algo que la historia los desmiente categóricamente; para tal
    efecto habría que leer simplemente la carta que Hilarión Daza le envió el 1° de Febrero de 1879 a Severino Zapata, Prefecto del Litoral, donde se burla de Chile y de los
    inversionistas ingleses, y deja al trasluz toda la maquinación y conspiración peruano-boliviana en contra de Chile, donde incluso se buscó incorporar a la propia Argentina
    en aquél maquiavélico plan fraguado por éstos “amistosos y confiables” vecinos. Y sucede entonces que estos derrotados quieren lavar sus culpas y desgracias culpando
    a los vencedores mediante embustes y tergiversaciones históricas; eso no es nada nuevo, lo preocupante es que alguno pocos compatriotas nuestros caen en ese lastimero
    juego produciendo en ellos un inmerecido sentimiento altruista.
    No niego que hubo odiosidades mutuas previas, y que la cuestión no es tampoco llegar y decir que Chile no tuviese responsabilidades, porque existían dificultades en la definición
    de las fronteras comunes una vez independizadas la naciones, pero claramente no fue Chile quién prendió la mecha de la guerra sino Bolivia, al violar flagrantemente el
    Tratado de 1874, creyéndose amparada por la fuerza de las armas peruanas según el Tratado Secreto de 1873 con esa nación; o sea, mientras acordaba con Chile el tratado
    de 1874, firmaba con Perú el Tratado Secreto de Alianza contra Chile.
    Se han conformado así entre estos tres países, fuertes y profundas divisiones, que no creo que hagan aconsejable escarbar en esas viejas heridas, que aún están costrosas, y que
    nada dice que vayan a sanar definitivamente por el carácter de éstos pueblos , principalmente peruano y boliviano, que no perdonarán jamás el haber sido derrotados; hacer
    modificaciones fronterizas pensando que al fin podremos restañar esas heridas, sólo generará un incrementos de odios y rencillas, que hoy, a través de la web, ya se multiplican
    por millones, algo que en el pasado no sucedía, y que complejiza nuestras relaciones toda vez que el pueblo chileno, muy mayoritariamente, no desea ninguna modificación de sus
    fronteras, bañadas por la sangre de nuestros compatriotas que entregaron sus vidas allí, mucho más aún cuando Bolivia constantemente nos agrede en foros internacionales y se niega
    a mejorar nuestra relaciones, negándose con fuertes declaraciones a efectuar algún comercio de interés para Chile (“Ni una molécula de gas para Chile”, dijeron); es decir,
    su postura es intransigente e inamistosa, que no permite siquiera un trato respetuoso como para abrir las puertas al diálogo constructivo y beneficioso para ambos pueblos.

    Entonces, considerando todo lo expuesto, debemos contestarnos nuevamente: ¿ podemos ingenuamente y tocados en nuestras fibras, por altruismo y el americanismo, confiar así
    como así, de que lo que mañana se pudiese pactar con Bolivia lo respetará?. NO, por ningún motivo debemos creer que eso sucederá, porque a los tratados incumplidos ya mencionados,
    habría que sumar ahora, en pleno siglo XXI, que Bolivia ha modificado su Constitución Política para anular unilateralmente cualquier tratado que no le convenga; esto tiene nombre y
    apellido, se llama Tratado de 1904 con Chile. Y es algo totalmente antijurídico.

    Pero supongamos que un día nos pillasen medios ebrios y les “regalásemos ” una playita de 10 o 12 KMS.?. Si, entendió bien…..”LES REGALÁSEMOS”, porque además de todos los
    problemas y luchas internas que significarían para Chile otorgarles una franja hacia el Océano, ellos, los provocadores, lo quieren GRATIS, y no es chiste; Bolivia no quiere
    hacer un canje territorial con Chile sino que se les entregue, sin costo alguno para ellos, su tan anhelado mar. Alegan que Chile debe “resarcir” el daño que les ocasionó la guerra.
    Muchos chilenos, bien inspirados, quisieran ayudar en la solución del problema de la mediterraneidad boliviana………pero, ¿gratis?…… ¿Alguien podría estar de acuerdo con ello?
    ¿Alguien se imagina que algún Presidente de Chile sería capaz de poner su nombre en la historia negra de Chile, como aquél que le regaló parte de nuestro territorio a Bolivia sin
    nada a cambio?… ¿Algún Presidente de Chile querrá que su nombre sea ultrajado históricamente y su caudal político, y el de su propio partido estigmatizado
    eternamente por haber sido aquél que regaló, magnánimamente, nuestro territorio a otro país?.
    Esa pregunta tiene una sola y clara respuesta.

    OTRAS CONSIDERACIONES IMPORTANTES
    ARICA.
    Alternativa Uno: Esbozo bajo el supuesto que se le otorga un corredor a Bolivia:
    Imaginemos a Arica colindante con un territorio boliviano por donde se trafica droga y donde Bolivia jamás establecería una ciudad propia semejante a Arica, porque entre otras cosas,
    existe una falta de espacio útil para ese objetivo, porque no existen lo medios económicos ,porque falta agua potable,… o simplemente, porque …….¿ para que construir una ciudad, si
    sus conciudadanos podrían dormir, y mejor aún, vivir en Arica, y …..¡NO CONSTRUIRIAN NADA!, tal vez un puerto pequeño, algo para los pescadores, fomentándose así la migración
    boliviana hacia Arica, a territorio chileno, no hacia el corredor boliviano; entonces, como es lógico, seguirían utilizando nuestros puertos, incomparablemente mejores y más cómodos
    para ellos, ya construidos, y obviamente, nada que invertir en puerto; entonces no harían ninguna inversión de importancia, ni ciudad ni puerto, y esto debemos entenderlo de una buena
    vez porque la demanda marítima boliviana es principalmente una cuestión sentimental ya que sus necesidades portuarias están satisfechas , sin duda, y que en cualquier caso pueden ser
    mejoradas ; en todo caso, éste supuesto, tendría algo positivo para Chile que es el que se mantendría el statu quo comercial respecto de Bolivia y de las otras naciones del Atlántico que
    necesitan salir al Pacífico.
    Sin embargo, la droga lo contaminaría igualmente todo, haciendo de Arica una ciudad que vería fuertemente incrementada la criminalidad y la sana convivencia de nuestros compatriotas
    ariqueños.

    Alternativa 2:-

    O tal vez, construirían un gran puerto, un mega puerto, uno que compitiera con Arica, Iquique y Antofagasta ; ignoro si la geografía de la zona lo permitiría, pero supongamos
    que sí, y que por tanto nos pudiese hacer la competencia con la carga brasileña, argentina, uruguaya, y paraguaya que irá a Asia, porque eso vendrá , sin duda.
    ¿Esto sería bueno para Chile?. Es obvio que económicamente a Chile no le convendría, porque tendríamos una competencia adicional a Perú, y nuestros puertos
    y nuestras ciudades del norte lo resentirían, y Chile entero también. ¿ Es entonces conveniente para Chile, agregar a Bolivia como un competidor portuario más en
    el Pacífico?
    Mi parecer es que en ninguna de ambas alternativa le resulta conveniente al país aceptar a Bolivia como propietario de un corredor colindante a la línea de la concordia.
    En éstas alternativas analizada, lo que se vislumbra son sólo percepciones negativas para Chile, especialmente para Arica, por los graves riesgos de transformarse en una ciudad
    paupérrima, dominada por el narcotráfico y la delincuencia de tres países, algo enteramente indeseable especialmente para los ariqueños.
    En éste sentido habría que recordar que en el tráfico de drogas desde Bolivia al mundo entero, ha estado comprometido sin duda el propio Estado boliviano, algo que se ha querido
    ocultar, pero , el apresamiento del General de la Policía boliviana, Sr. Sanabria, que actualmente cumple una condena de 14 años de prisión en EEUU es la prueba palpable
    de tal aseveración; decir además, que la fuerza policial antidrogas de Bolivia, con la cuál trabaja muy de la mano el General Sanabria, hasta el día de hoy, 06 de Noviembre de 2012
    no existe ningún detenido por el caso Sanabria en ese cuerpo policial, algo a todas luces inexplicable, porque no es posible que ese General hubiese gestionado sólo el tráfico por
    el cuál fue detenido y condenado, y todo conduce a pensar que aquella fuerza policíal (FECNL) tuvo participación en ese tráfico de drogas y tal vez lo continuará haciendo.
    Y la eventual construcción de una ciudad boliviana colindante a Arica podría llegar a ser igualmente algo indeseado para Chile. Aunque el incremento poblacional podría
    generar una mayor actividad económica en Arica sería a costa de una paupérrima convivencia; con una contaminación marina de inimaginables consecuencias; con conflictos permanentes
    entre ciudadanos chilenos y bolivianos; entre sus pescadores; con violaciones frecuentes a los espacios marítimos de Chile, incluso aéreos, generándose así el peor de los ambientes
    para una convivencia sana entre dos pueblos que mantienen heridas que podrían ser reabiertas con gran facilidad.
    Sumando y restando, a mi juicio no existe posibilidad alguna que Chile le otorgue a Bolivia una salida soberana al Pacífico, bajo ninguna de las alternativas analizadas.
    Aclaro que éste análisis es de pensamiento personal, dictado por mi conciencia de chileno que ama incondicionalmente a su patria y que en él no se incluye información de otros análisis
    que particulares o instituciones estatales pudieren haber efectuado; tampoco contiene cifras duras, que tal vez fueren deseable de incorporar, pero como considero que la balanza
    está tan claramente inclinada en contra de la aspiración boliviana, que las hacen prácticamente innecesarias.
    Terminamos afirmando que: NINGÚN PAIS DEL MUNDO, REGALA SU TERRITORIO.

    Patricio Bustos Cuevas

    MAR PARA BOLIVIA

    Mar para Bolivia. Esto es lo que reclaman los bolivianos a los cuatro vientos; y algunos chilenos se hacen parte de él, un mínimo de personas en realidad,
    afortunadamente; lo hacen desde un sentimiento idealista, humanitario, americanista, altruista si se quiere. Sin embargo, en éste
    caso, el idealismo no cuenta, queda fuera, porque están en juego múltiples otros factores que se contraponen absolutamente con aquéllos sentimientos;
    son los factores históricos, económicos, geopolíticos, de seguridad, de costumbres y convivencias, y, en principal medida, por el factor confianza;
    claro, la confianza viene en éste caso en particular a jugar un rol fundamental, un rol principal; y es que los bolivianos dicen no confiar en Chile;
    nosotros, los chilenos, decimos lo mismo; concordemos entonces que el sentimiento es mutuo.
    Pero,……¿Por qué los chilenos no confiamos en los bolivianos?. Principalmente por dos factores claves: su falta de apego al derecho y su carácter emocional, algo
    que los transforma en personas absolutamente inestables; allí está su triste record histórico de ser el país con más golpes militares y revoluciones de toda
    América latina, no obstante que ahora han tenido una mayor estabilidad con Evo Morales, sin embargo, el país es continuamente paralizado por huelgas, marchas
    y contramarchas de indígenas que protestan por todo y que no lo hacen pacíficamente sino con dinamita en la manos, hiriendo a personas, muriendo
    y matando si fuese necesario a sus revoltosos planes. Esta es la palabra que mejor los define, “REVOLTOSOS”.
    Subyace en todo esto el vicio del masticado de la hoja de coca, el “ acullicu” como le llaman, y la cocaína misma, como no, que también la comercian y la consumen; esto es algo
    muy lamentable porque el pueblo boliviano, por esa ancestral costumbre, ya no está razonando bien ni actuando como sería deseable. ¿Deberíamos confiar en personas
    que demuestran tal grado de inestabilidad emocional y conflictividad, como para acordar algo que signifique avecindarlos a Arica con soberanía ?.
    Y lo anterior no es todo, ahora también se dedican al robo y/o canje de droga por vehículos de países limítrofes, siendo Chile el más perjudicado,
    sin que hasta ahora el gobierno boliviano haya hecho nada por devolver un sinnúmero de vehículos que permanecen en su territorio con su total beneplácito ,
    haciéndose, entonces, parte de dicho ilícito. Esto es de la mayor importancia para objetivar el comportamiento ilegal y delincuencial boliviano, que es transversal a todo nivel
    de su población y que nos permite prever lo que le esperaría a Arica en caso de tener vecinos como éstos; consideremos además, que la cárceles del norte chileno están
    plagadas de éstos personajes y para muestra un botón: recientemente Chile ha indultado a 451 delincuentes bolivianos para aliviar la congestión en esos recintos carcelarios y
    puestos en la frontera.
    Tenemos entonces una realidad que nos habla del desapego al derecho del pueblo boliviano, que nos habla de su inestabilidad emocional y vicios agregados;
    Son personas, por tanto, que acostumbran solucionar sus problemas o diferencias con abundante alcohol, con abrazos o con golpes, pero nada mediante la ley o la justicia.
    A tal grado llega este grave problema de desapego al derecho, que existe un juez llamado Gualberto Cusi, que “ consulta” las hojas de coca para resolver casos penales
    complicados, aquellos casos que mediante el derecho no consigue solucionar, ¿ inaudito, verdad?, y éste Juez forma parte nada menos que del Estado boliviano;
    insisto otra vez, ¿ Querríamos confiar y acordar algo con personas así ?. ¿Qué seguridad nos daría, como país, acordar algo con Bolivia si mañana seguro estarán
    reclamando y queriendo anular lo acordado?. Claro, porque ésta práctica no es tan sólo del pueblo boliviano sino también de sus propios gobiernos .
    Para verificar esto es muy saludable y esclarecedor que revisemos la historia, ella nos dice que Bolivia ha incumplido dos tratados con Chile, el de 1866 y el de 1874,
    generando por tal razón, en 1879, la guerra del Pacífico, de la cuál paradójicamente nos culpan a nosotros, algo que la historia los desmiente categóricamente; para tal
    efecto habría que leer simplemente la carta que Hilarión Daza le envió el 1° de Febrero de 1879 a Severino Zapata, Prefecto del Litoral, donde se burla de Chile y de los
    inversionistas ingleses, y deja al trasluz toda la maquinación y conspiración peruano-boliviana en contra de Chile, donde incluso se buscó incorporar a la propia Argentina
    en aquél maquiavélico plan fraguado por éstos “amistosos y confiables” vecinos. Y sucede entonces que estos derrotados quieren lavar sus culpas y desgracias culpando
    a los vencedores mediante embustes y tergiversaciones históricas; eso no es nada nuevo, lo preocupante es que alguno pocos compatriotas nuestros caen en ese lastimero
    juego produciendo en ellos un inmerecido sentimiento altruista.
    No niego que hubo odiosidades mutuas previas, y que la cuestión no es tampoco llegar y decir que Chile no tuviese responsabilidades, porque existían dificultades en la definición
    de las fronteras comunes una vez independizadas la naciones, pero claramente no fue Chile quién prendió la mecha de la guerra sino Bolivia, al violar flagrantemente el
    Tratado de 1874, creyéndose amparada por la fuerza de las armas peruanas según el Tratado Secreto de 1873 con esa nación; o sea, mientras acordaba con Chile el tratado
    de 1874, firmaba con Perú el Tratado Secreto de Alianza contra Chile.
    Se han conformado así entre estos tres países, fuertes y profundas divisiones, que no creo que hagan aconsejable escarbar en esas viejas heridas, que aún están costrosas, y que
    nada dice que vayan a sanar definitivamente por el carácter de éstos pueblos , principalmente peruano y boliviano, que no perdonarán jamás el haber sido derrotados; hacer
    modificaciones fronterizas pensando que al fin podremos restañar esas heridas, sólo generará un incrementos de odios y rencillas, que hoy, a través de la web, ya se multiplican
    por millones, algo que en el pasado no sucedía, y que complejiza nuestras relaciones toda vez que el pueblo chileno, muy mayoritariamente, no desea ninguna modificación de sus
    fronteras, bañadas por la sangre de nuestros compatriotas que entregaron sus vidas allí, mucho más aún cuando Bolivia constantemente nos agrede en foros internacionales y se niega
    a mejorar nuestra relaciones, negándose con fuertes declaraciones a efectuar algún comercio de interés para Chile (“Ni una molécula de gas para Chile”, dijeron); es decir,
    su postura es intransigente e inamistosa, que no permite siquiera un trato respetuoso como para abrir las puertas al diálogo constructivo y beneficioso para ambos pueblos.

    Entonces, considerando todo lo expuesto, debemos contestarnos nuevamente: ¿ podemos ingenuamente y tocados en nuestras fibras, por altruismo y el americanismo, confiar así
    como así, de que lo que mañana se pudiese pactar con Bolivia lo respetará?. NO, por ningún motivo debemos creer que eso sucederá, porque a los tratados incumplidos ya mencionados,
    habría que sumar ahora, en pleno siglo XXI, que Bolivia ha modificado su Constitución Política para anular unilateralmente cualquier tratado que no le convenga; esto tiene nombre y
    apellido, se llama Tratado de 1904 con Chile. Y es algo totalmente antijurídico.

    Pero supongamos que un día nos pillasen medios ebrios y les “regalásemos ” una playita de 10 o 12 KMS.?. Si, entendió bien…..”LES REGALÁSEMOS”, porque además de todos los
    problemas y luchas internas que significarían para Chile otorgarles una franja hacia el Océano, ellos, los provocadores, lo quieren GRATIS, y no es chiste; Bolivia no quiere
    hacer un canje territorial con Chile sino que se les entregue, sin costo alguno para ellos, su tan anhelado mar. Alegan que Chile debe “resarcir” el daño que les ocasionó la guerra.
    Muchos chilenos, bien inspirados, quisieran ayudar en la solución del problema de la mediterraneidad boliviana………pero, ¿gratis?…… ¿Alguien podría estar de acuerdo con ello?
    ¿Alguien se imagina que algún Presidente de Chile sería capaz de poner su nombre en la historia negra de Chile, como aquél que le regaló parte de nuestro territorio a Bolivia sin
    nada a cambio?… ¿Algún Presidente de Chile querrá que su nombre sea ultrajado históricamente y su caudal político, y el de su propio partido estigmatizado
    eternamente por haber sido aquél que regaló, magnánimamente, nuestro territorio a otro país?.
    Esa pregunta tiene una sola y clara respuesta.

    OTRAS CONSIDERACIONES IMPORTANTES
    ARICA.
    Alternativa Uno: Esbozo bajo el supuesto que se le otorga un corredor a Bolivia:
    Imaginemos a Arica colindante con un territorio boliviano por donde se trafica droga y donde Bolivia jamás establecería una ciudad propia semejante a Arica, porque entre otras cosas,
    existe una falta de espacio útil para ese objetivo, porque no existen lo medios económicos ,porque falta agua potable,… o simplemente, porque …….¿ para que construir una ciudad, si
    sus conciudadanos podrían dormir, y mejor aún, vivir en Arica, y …..¡NO CONSTRUIRIAN NADA!, tal vez un puerto pequeño, algo para los pescadores, fomentándose así la migración
    boliviana hacia Arica, a territorio chileno, no hacia el corredor boliviano; entonces, como es lógico, seguirían utilizando nuestros puertos, incomparablemente mejores y más cómodos
    para ellos, ya construidos, y obviamente, nada que invertir en puerto; entonces no harían ninguna inversión de importancia, ni ciudad ni puerto, y esto debemos entenderlo de una buena
    vez porque la demanda marítima boliviana es principalmente una cuestión sentimental ya que sus necesidades portuarias están satisfechas , sin duda, y que en cualquier caso pueden ser
    mejoradas ; en todo caso, éste supuesto, tendría algo positivo para Chile que es el que se mantendría el statu quo comercial respecto de Bolivia y de las otras naciones del Atlántico que
    necesitan salir al Pacífico.
    Sin embargo, la droga lo contaminaría igualmente todo, haciendo de Arica una ciudad que vería fuertemente incrementada la criminalidad y la sana convivencia de nuestros compatriotas
    ariqueños.

    Alternativa 2:-

    O tal vez, construirían un gran puerto, un mega puerto, uno que compitiera con Arica, Iquique y Antofagasta ; ignoro si la geografía de la zona lo permitiría, pero supongamos
    que sí, y que por tanto nos pudiese hacer la competencia con la carga brasileña, argentina, uruguaya, y paraguaya que irá a Asia, porque eso vendrá , sin duda.
    ¿Esto sería bueno para Chile?. Es obvio que económicamente a Chile no le convendría, porque tendríamos una competencia adicional a Perú, y nuestros puertos
    y nuestras ciudades del norte lo resentirían, y Chile entero también. ¿ Es entonces conveniente para Chile, agregar a Bolivia como un competidor portuario más en
    el Pacífico?
    Mi parecer es que en ninguna de ambas alternativa le resulta conveniente al país aceptar a Bolivia como propietario de un corredor colindante a la línea de la concordia.
    En éstas alternativas analizada, lo que se vislumbra son sólo percepciones negativas para Chile, especialmente para Arica, por los graves riesgos de transformarse en una ciudad
    paupérrima, dominada por el narcotráfico y la delincuencia de tres países, algo enteramente indeseable especialmente para los ariqueños.
    En éste sentido habría que recordar que en el tráfico de drogas desde Bolivia al mundo entero, ha estado comprometido sin duda el propio Estado boliviano, algo que se ha querido
    ocultar, pero , el apresamiento del General de la Policía boliviana, Sr. Sanabria, que actualmente cumple una condena de 14 años de prisión en EEUU es la prueba palpable
    de tal aseveración; decir además, que la fuerza policial antidrogas de Bolivia, con la cuál trabaja muy de la mano el General Sanabria, hasta el día de hoy, 06 de Noviembre de 2012
    no existe ningún detenido por el caso Sanabria en ese cuerpo policial, algo a todas luces inexplicable, porque no es posible que ese General hubiese gestionado sólo el tráfico por
    el cuál fue detenido y condenado, y todo conduce a pensar que aquella fuerza policíal (FECNL) tuvo participación en ese tráfico de drogas y tal vez lo continuará haciendo.
    Y la eventual construcción de una ciudad boliviana colindante a Arica podría llegar a ser igualmente algo indeseado para Chile. Aunque el incremento poblacional podría
    generar una mayor actividad económica en Arica sería a costa de una paupérrima convivencia; con una contaminación marina de inimaginables consecuencias; con conflictos permanentes
    entre ciudadanos chilenos y bolivianos; entre sus pescadores; con violaciones frecuentes a los espacios marítimos de Chile, incluso aéreos, generándose así el peor de los ambientes
    para una convivencia sana entre dos pueblos que mantienen heridas que podrían ser reabiertas con gran facilidad.
    Sumando y restando, a mi juicio no existe posibilidad alguna que Chile le otorgue a Bolivia una salida soberana al Pacífico, bajo ninguna de las alternativas analizadas.
    Aclaro que éste análisis es de pensamiento personal, dictado por mi conciencia de chileno que ama incondicionalmente a su patria y que en él no se incluye información de otros análisis
    que particulares o instituciones estatales pudieren haber efectuado; tampoco contiene cifras duras, que tal vez fueren deseable de incorporar, pero como considero que la balanza
    está tan claramente inclinada en contra de la aspiración boliviana, que las hacen prácticamente innecesarias.
    Terminamos afirmando que: NINGÚN PAIS DEL MUNDO, REGALA SU TERRITORIO

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